<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265</id><updated>2011-04-21T18:36:55.720-07:00</updated><category term='socialismo'/><category term='Memorias'/><category term='Salvador Allende'/><category term='Juan XXIII'/><category term='Frente de Acción Popular'/><category term='radicales'/><category term='Radomiro Tomic'/><category term='Falange Nacional'/><category term='Guerra Fría'/><category term='John Kennedy'/><category term='economía nacional'/><category term='Concilio Vaticano II'/><category term='Estados Unidos'/><category term='socialistas'/><category term='Política'/><category term='Balmaceda'/><category term='comunistas'/><category term='Unión Soviética'/><category term='dictadura'/><category term='Camilio Torres'/><category term='no-alineados'/><category term='Golpe de Estado'/><category term='Vaclav Havel'/><category term='Revolución Cubana'/><category term='Eduardo Frei Montalva'/><category term='Bernardo Leighton'/><category term='marxismo leninismo'/><category term='Pinochet'/><category term='Jorge Alessandri'/><category term='Che Guevara'/><category term='Partido Demócrata Cristiano'/><title type='text'>ACTUALIDAD DE MI PASADO, MEMORIAS DE UN "POLITIQUERO".</title><subtitle type='html'>Publico por esta vía mis memorias. Lo haré capítulo a capítulo, a fin de hacer su lectura más fluida. Mi autocalificación de "politiquero" obedece a la mala fama que tienen los que han dedicado su vida a la política. Soy uno de ellos. Si algún lector tiene la paciencia de leerme desde el principio hasta el final, podrá, en todo caso, juzgar por si mismo si merezco ese calificativo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>12</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-6113151861728964104</id><published>2008-01-30T09:54:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T19:11:58.044-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Memorias'/><title type='text'>PRESENTACIÓN</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hace tiempo vengo escribiendo unas memorias y ahora me he decidido a publicarlas en este blog. Las he titulado &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Actualidad de mi pasado, memorias de un "politiquero"&lt;/span&gt;. Lo hago por creer que pueden aportar una cierta vigencia. Narran hechos vividos en los últimos 65 años (los primeros recuerdos que conservo datan de cuando tenía cinco años...) y en ellos se refleja algo de lo sucedido en Chile y en el mundo en esta época. He sido, además, un privilegiado, pues he podido ser testigo y a veces actor de hechos significativos. De aquí nace mi deseo de compartir estas experiencias. Lo de "politiquero" tiene una explicación en cierta realidad vivida por mí  entre divertido y dolido. Divertido, porque la acusación surge de sectores interesados en desprestigiar ¡la política que hacen los demás! La que hacen los acusadores no sería política. Esa afirmación me divierte, por lo ridícula. Pero también me duele, porque denigra una actividad noble e imprescindible. En la vida real hay una dimensión política de la que nadie es ajeno. En esa dimensión todo acto tiene connotación política, sea que nos coloquemos en un lado u otro o que, incluso, nos declaremos neutrales. Personalmente no acepté nunca la visión aludida y consagré mi vida a la política. Lo hice desde diversos lugares, en casi todos los niveles, como se verá en los capítulos de estas memorias. Dado que he escogido esta vía para darlas a conocer, los comentarios en cada capítulo son muy bienvenidos, sobretodo si enriquecen el relato con hechos paralelos no mencionados por mí.   Nadie sabe todo lo que pasa a su alrededor y muchas veces se llega a perder la mirada de conjunto. Confío en estar haciendo un aporte más al diálogo civilizado y tranquilo. Es para mí el único camino constructivo y única senda para alcanzar una buena vida para todos los habitantes de esta tierra llamada Chile.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;Technorati Tags : &lt;a href="http://www.technorati.com/tag/Otto+Boye" rel="tag"&gt;Otto Boye&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.technorati.com/tag/memorias" rel="tag"&gt;memorias&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.technorati.com/tag/pol%C3%ADtica" rel="tag"&gt;política&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.technorati.com/tag/Chile" rel="tag"&gt;Chile&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-6113151861728964104?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/6113151861728964104/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=6113151861728964104' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/6113151861728964104'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/6113151861728964104'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/11/introduccin.html' title='PRESENTACIÓN'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-7505285936418478554</id><published>2008-01-28T21:03:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T19:10:02.495-08:00</updated><title type='text'>INTRODUCCIÓN</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Estos retazos de vida, con recuerdos y reflexiones históricamente situados, hablarán de Chile y el mundo tal como me tocó vivirlos, sentirlos, gozarlos y sufrirlos. Como he sido testigo y, a veces, actor de algunos hechos que podrían resultar a la postre significativos, y he vivido muy intensamente durante una etapa fascinante de la historia humana --en varias partes del planeta, pero, en particular, en un país pequeño, no ajeno al mundo a pesar de su carácter insular y provinciano, llamado Chile-- es que me he decidido a escribir esta suerte de memorias. Lo hago cumpliendo también una sugerencia de un buen amigo, Sergio Politoff, quien, después de escuchar, siempre en compañía de su esposa Adriana, algunos de mis relatos, en agradables y extensas conversaciones que tuvimos durante un tiempo en su casa en Capelle a. d. Ijssel, cerca de Rotterdam, Países Bajos, donde vivió gran parte de su exilio, me dijo, hace ya mucho tiempo, a comienzos de la década de los años 80 en realidad, que yo tenía el deber de dejar un testimonio escrito de mis numerosas vivencias. Nunca olvidé esta proposición y siempre anhelé encontrar un momento de tranquilidad para hacerlo. Ahora, convencido de que ese instante no existirá, me he puesto a escribir en todos los ratos libres que he podido encontrar. Las experiencias han aumentado en los últimos 20 años una enormidad, lo que justifica aún más este esfuerzo. Así han surgido estas páginas que ahora doy a conocer, algo desordenadas sin duda, pero que serán --creo, o quiero creer-- vitales y directas. En ellas habrá de todo, pues narraré historias personales junto con algunos hechos históricos generales que me parecieron importantes de destacar y analizar. Las primeras dan un testimonio más directo, vivido por mí, mientras las segundas ofrecen el contexto, complementándose adecuadamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Comenzaré presentándome brevemente. Al momento de escribir estas líneas introductorias (lo que siempre se hace al final, cuando ya se ha escrito la obra), he completado 70 años de edad y 43 años de muy feliz matrimonio con Nina María Soto Rozas, mi esposa, con quien tenemos ocho hijos y quince nietos. En la vida, aparte de tener una familia grande y hermosa, he hecho muchas cosas. Así, después de haberme interesado por la química a los 15 años, por la Pedagogía en Castellano a los 17 y haber definido poco después una fuerte vocación por la política, estudié Derecho hasta egresar, muy resuelto, en todo caso, a no ejercer jamás esa noble profesión, pues tenía que buscar y encontrar alguna manera de insertarme en la política y, a la larga, también en las ciencias políticas. Entremedio me cautivaron la ópera y la música clásica, el ajedrez y los libros en general, todo lo cual ha perdurado hasta ahora, aunque predominando lejos los últimos. Fui dirigente estudiantil y político. Incursioné en el periodismo, sobre todo de opinión (escribi en el diario “La Nación”), en la diplomacia y en la cátedra universitaria. Entre 1959 y 1970 hice 35 viajes al extranjero, la gran mayoría por América Latina, pero también varios a Estados Unidos y dos a Europa. Fui comentarista nacional e internacional en TV en Santiago (Canal 13) y Valparaíso (Canal 4). Entre agosto de 1973 y octubre de 1982 viví en Alemania, donde estudié y enseñé Ciencias Políticas y Castellano en la Universidad de Heidelberg. Tuve también un trabajo en Holanda, que se prolongó después a Chile hasta 1990: la co-dirección del Instituto para el Nuevo Chile, junto con Jorge Arrate (fue ministro de educación, ministro secretario general de gobierno y embajador en Buenos Aires más adelante) y, durante dos años y medio, también con Carlos Parra (fue embajador en Suecia después). Publiqué dos libros: “Hermano Bernardo”, sobre la vida de Bernardo Leighton, en 1982, y “La no-violencia activa: camino para conquistar la democracia”, en 1984. Ambos han tenido varias ediciones. Finalmente, volví a Alemania en julio de 1990, donde trabajé un tiempo de nuevo en la Universidad de Heidelberg en investigación y docencia, para pasar después a trabajar a tiempo completo en la Embajada de Chile en Bonn, como Agregado Científico. En mayo de 1994 fui trasladado en esa misma función a La Haya, Reino de los Países Bajos (más conocido como Holanda). En septiembre de 1995 asumí como embajador de Chile en Venezuela. A fines de 1999 fui elegido Secretario Permanente del Sistema Económico Latinoamericano, SELA, organismo internacional compuesto por 28 Estados miembros exclusivamente latinoamericanos y caribeños. Ahora, ya en Chile, soy Presidente Ejecutivo del Instituto Chileno de Estudios Humanísticos, ICHEH, y hago consultorías cuando ellas me son solicitadas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Como puede verse a simple vista, ha sido una vida muy movida, que aparecerá, en algunos pasajes, con más detalle en las páginas siguientes, a medida que vaya relatando mis experiencias. No estará todo, naturalmente, sino sólo lo que parezca más relevante para la finalidad de transmitir algunas experiencias vividas en el contexto de una sociedad humana, la chilena, atravesada por tantas tensiones y profundos procesos de cambio, como los experimentados también por el mundo en tan poco tiempo. Confío en que, con este esfuerzo, contribuya a que más de algún hecho importante pueda ser analizado mejor en el futuro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Chile ha sufrido en la segunda mitad del siglo XX modificaciones inmensas, a veces traumáticas. De sociedad agrícola, con un proceso de industrialización en serio iniciado desde el Estado recién en 1938 (CORFO), ha pasado a ser algo muy distinto a aquello, una mezcla de todo eso, pero con fuertes injertos ultramodernos. En suma, un engendro bastante indefinible todavía. También ha sido una especie de laboratorio de experimentación social, política y económica, particularmente a partir de la “Revolución en Libertad” de Eduardo Frei Montalva, que fue seguida por la “Revolución con sabor a vino tinto y empanadas” de Salvador Allende y la “Contarrevolución”&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;o "Revolución neoliberal" de la dictadura del general Augusto Pinochet Ugarte, que resultó ser a la postre la más profunda y duradera. Culturalmente ha sido tierra de escritores y, sobre todo, de poetas. Dos de ellos, como se sabe de sobra, ganaron el Premio Nóbel de Literatura (Gabriela Mistral en 1945 y Pablo Neruda en 1971), hecho único en América Latina.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El camino del retorno a la democracia y el manejo para ir consolidando el nuevo estado de cosas ha sido también original. Existiendo, como siempre, luces y sombras, aquí destacan algunos hechos admirables a los que, en su oportunidad, me referiré.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En suma, más de medio siglo de historia de Chile y de algunas partes del mundo abarca esta mirada personal. Se agregará, espero, a tantos testimonios de otros autores, que servirán para armar el "rompecabezas" de estos tiempos insólitos en que nos tocó vivir.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-7505285936418478554?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/7505285936418478554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=7505285936418478554' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/7505285936418478554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/7505285936418478554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/11/introduccin_02.html' title='INTRODUCCIÓN'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-5350398229326232149</id><published>2008-01-23T06:23:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T19:03:25.893-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Bernardo Leighton'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Política'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Radomiro Tomic'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eduardo Frei Montalva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Partido Demócrata Cristiano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Falange Nacional'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;  &lt;/div&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;CAPITULO I&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;CONTACTO E INGRESO A LA POLITICA&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Mirando hacia atrás y tratando de recordar, compruebo que mi ingreso a la política fue un largo proceso que se remonta a mi propia infancia, pero que, en verdad, tiene dos fases: la primera está compuesta de contactos, generalmente no conscientes, con la política; y la segunda, formada por actos deliberados. Narraré ambos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La primera vez que me di cuenta de que existía un Presidente en Chile se produjo en Viña del Mar, donde vivíamos, a raíz de la muerte de uno de ellos: don Pedro Aguirre Cerda en 1941 (&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Radical, había sido elegido, en votación estrecha, en 1938, encabezando el Frente Popular. Derrotó al candidato derechista Gustavo Ross)&lt;/span&gt;. Yo tenía cuatro años y escuché en una radio, que hoy sería objeto para un coleccionista de antigüedades, y que permanecía encendida en mi casa por muchas horas todos los días, que daban una y otra vez la noticia de que había fallecido el mencionado mandatario. Le pregunté a mi madre algunos detalles y pronto inventé un juego, en que yo era don Pedro y mis dos hermanos menores (Gustavo y Enrique) los "Pedritos". Este fugaz contacto con un hecho importante de la vida nacional no pasó más allá de esta inocentada, pero permaneció en la memoria de mi madre, que muchas veces contó la anécdota y que, tal vez por eso, se me grabó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un buen tiempo después, en 1946, cuando ya tenía 9 años de edad, volvió a morir un Presidente durante su mandato, don Juan Antonio Ríos . Esta vez tomé más conciencia de la política, no tanto por la circunstancia de la muerte misma (¡no jugué esta vez a los "Juanitos"!), como por el hecho posterior, las elecciones presidenciales, que se llevaron a cabo algunas semanas más tarde. Hubo varios sucesos que me llamaron la atención durante la campaña y respecto de los cuales hice, por primera vez con bastante curiosidad, algunas preguntas. Por ejemplo, me intrigó el hecho de que a un candidato lo presentara la revista satírica "Topaze" con una vela encendida puesta sobre su cabeza. Se trataba de don Eduardo Cruz-Coke, candidato conservador social cristiano, a quien los caricaturistas lo presentaban como un iluminado. ¡De ahí la vela en su cabeza! Tuve más tarde la suerte de conocer muy de cerca a su esposa, ya viuda, y a sus hijos, nietos y bisnietos, y trabar amistad con toda esa ya gran familia. También en el Colegio Alemán de Valparaíso, donde cursaba el segundo año básico (Segunda Preparatoria se llamaba entonces), sentí la atmósfera de la batalla presidencial. Sin saber bien de qué se hablaba, algunos alumnos se abanderizaban por los diversos candidatos. Como supe que mi padre era partidario de Gabriel González Videla, que fue al final el candidato triunfante, me declaré partidario suyo, como quien se muestra partidario de un determinado club deportivo. Conforme a mis definiciones políticas posteriores, mi candidato de ese entonces debió ser Cruz-Coke. Pero para tomar ese tipo de decisiones me faltaba todavía algún tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En 1952, cursando el cuarto año de humanidades (Segundo Medio de hoy) en el Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso, volví a estar con el candidato de mi padre, el radical Pedro Enrique Alfonso. Mi interés por la contienda fue, esta vez, bastante grande. Sobretodo, me llamó la atención la alarma de mi padre por la posibilidad, que en definitiva se concretó, de que triunfara Carlos Ibáñez del Campo, un ex-general que había gobernado dictatorialmente entre 1927 y 1931. Fue en ese momento, creo, que mi padre contó su experiencia tenida al derrumbarse ese gobierno fuerte. Nativo de Valparaíso, vivió en Santiago cuando era estudiante de odontología en la Universidad de Chile. Durante la toma de su Casa Central en los días previos a la caída del dictador, él había colaborado desde afuera, llevando provisiones a los que estaban dentro. (Curiosamente, en ese lugar se encontraba un hombre, del que hablaré después, al que me unieron los ideales políticos, la amistad personal y respecto del cual, como ya lo indiqué, escribí un libro: Bernardo Leighton. No sería nada de extraño que Leighton haya comido alguna provisión llevada por mi padre, lo que, de haber sucedido, transformaría el hecho en una de esas maravillosas y misteriosas conexiones que se dan con alguna frecuencia en la vida de todos los seres humanos.) El triunfo democrático de este ex-dictador en 1952 llevó a mi padre a inscribirse de inmediato como miembro activo del Partido Radical, a pesar de que tendía más a tener una posición independiente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De los hechos internacionales tuve, hasta esa fecha, mucho menos conciencia. Vagamente oí hablar algunas veces de la guerra mundial, pero, como no existía TV y yo iba poco al cine y sólo a ver películas para niños, ese hecho tan terrible pasó por mi mente como una abstracción, casi como un cuento lejano. Sólo una vez tuve una experiencia más directa que se me grabó. Sucedió cuando llegó desde Alemania una pariente no tan lejana, la tía Anita Boye, hermana de mi abuelo paterno. La fuimos a ver, mis padres y yo, a la Intendencia de Valparaíso, a la casa del Intendente de ese momento, don Humberto Molina Luco, emparentado políticamente con mi familia paterna. Me impresionó lo flaca y vieja que estaba; pero el mayor impacto lo sufrí, en todo caso, con su muerte un poco después, que fue atribuida al estado de desnutrición en que se encontraba como consecuencia de la guerra y del cual no pudo recuperarse en Chile. Pobrecita. De nada le valió el tremendo esfuerzo del viaje. Llegó tarde al lugar donde pensaba superar a lo menos sus males físicos. Creo que fue en ese momento, a través de una experiencia con rostro real, que me di cuenta y llegué a pensar que la guerra era algo doloroso y dramático, algo malo, muy malo. Lo sigo creyendo hasta ahora, con muchas más razones que en ese momento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El año 1952 fue muy importante para mí, pues marcó el momento en que comencé a mirar con más interés -y hasta con cierta seriedad- el mundo que me rodeaba. En marzo ingresé al Liceo "Eduardo de la Barra", dejando, después de 9 años, el Colegio Alemán, ambos de Valparaíso. Mi padre tuvo desde el comienzo de mi vida escolar esta idea de pasarnos, a todos los hermanos, a un liceo público, con el fin de que conociéramos mejor la verdadera situación de los chilenos medios. Este paso me acercó, efectivamente, más a la realidad chilena. El Colegio Alemán era, en verdad, un mundo aparte, algo artificial, que unía básicamente a las familias alemanas en torno a su lengua y su cultura. Nuestro origen alemán se había deslavado mucho con el tiempo, casi evaporado, de modo que éramos vistos en ese mundo como chilenos puros. El cambio me hizo bien, porque en el liceo pude sobresalir, gracias a la formación y disciplina inculcada en el Colegio Alemán (mi padre me bajaba las ínfulas que yo me daba diciéndome: "en el país de los ciegos el tuerto es rey"...). Además, me vinculó de verdad a la vida de la mayoría de los ciudadanos de clase media de ese entonces.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Cuando ingresé al liceo comencé a interesarme por todo. De repente, me gustó la literatura, la historia, la filosofía y la psicología. Los ramos científicos, como la matemática, la física y la química, dejaron de motivarme. Hasta ese momento había sentido una cierta inclinación por la química, llegando a armar en casa un pequeño laboratorio donde hacía experimentos. Lo hice con no poca preocupación de mis padres, que temían pudiese suceder algo grave causado por alguna incompetencia mía, como cuando quise fabricar, por pura curiosidad, algo de pólvora... Al final nada pasó, tal vez porque fracasé en mi intento de producir el explosivo...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;De política empecé a informarme por la radio. Escuchaba regularmente el programa "Tribuna Política", de Luis Hernández Parker, que se transmitía todos los martes, jueves y sábado, a las 13,45, por Radio Minería. Sus comentarios tenían una cierta calidad analítica, pero, por encima de todo, estaban llenos de informaciones exclusivas, bien reporteadas. Era en verdad un gran periodista, un maestro formado en la práctica, ya fallecido, a quien tuve el privilegio de conocer personalmente y compartir muchas conversaciones con él en Chile y en otros lugares del mundo. Recuerdo particularmente una estadía de él en Nueva York, donde tuvimos oportunidad de vernos y conversar intensamente a lo largo de varios días. Aprendí mucho de él y de su vastísima experiencia con el mundo de la política.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Pese a mi interés por la política, sólo ingresé a ella plenamente una vez que estuve en la Universidad y tampoco lo hice en el primer momento. Aunque fui elegido delegado de curso del primer año de derecho, ello se hizo sin connotación política alguna. Mi primer contacto con una institución privada dentro del ámbito universitario se produjo con la Acción Universitaria Católica, AUC, a la que ingresé muy decididamente, a causa de mi retorno al catolicismo producido en los últimos cinco meses de 1954, durante el restablecimiento de una enfermedad al pulmón de mediana gravedad, que me mantuvo fuera de la circulación y muy concentrado en no más de una docena de libros que cambiaron mi visión del mundo y le dieron un sentido a muchas intuiciones que tenía en ese entonces. Fue en ese tiempo cuando leí por primera vez a Jacques Maritain, concretamente su “Humanismo Integral”, sin entenderlo casi, a Lecomte du Nouy (“El destino humano” y “El porvenir del espíritu”) y a Alexis Carrel (“La incógnita del hombre”), a los que entendí mucho más y que me fascinaron y ampliaron mi visión del mundo por primera vez.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;Mis inclinaciones políticas comenzaron, ya saliendo del Liceo, a dirigirse muy resueltamente hacia la Falange Nacional (FN), fuerza joven y pequeña en esa época, pero muy atractiva para muchos jóvenes inquietos por la situación social de los más pobres y poco inclinados a aceptar las soluciones ofrecidas por los partidos marxistas. Alcancé a ser militante de ella durante un año y medio. La FN, fusionada con otros partidos (Partido Conservador Social Cristiano y Partido Nacional Cristiano), se convirtió en 1957 en el Partido Demócrata Cristiano de Chile (PDC). En su seno destacaban por esos años las figuras de Eduardo Frei Montalva, Radomiro Tomic y Bernardo Leighton, a las que se sumaban muchas más, quizá de menor relieve o peso político en ese momento, pero también influyentes y a menudo muy carismáticas. Con el tiempo fui conociendo a todos y cada uno de estos personajes en forma directa, hasta llegar a trabajar al lado de algunos de ellos en diversas ocasiones y circunstancias, que ya relataré. Debo decir, miradas las cosas desde la perspectiva de los años (prácticamente más de medio siglo), que de todos aprendí mucho y que formaron un grupo muy selecto de hombres honestos, inteligentes, visionarios, modernos y bien intencionados, que concibieron y practicaron la política como un servicio y se entregaron a Chile como muy pocos a lo largo de su historia. Me incorporé como militante activo del PDC desde el primer momento, pues ya estaba inscrito en la FN. A partir de entonces, siempre estuve en el mismo partido, acompañándolo en los buenos y los malos momentos. Por eso lo conozco tanto y le tengo mucho afecto. Ha sido mi hogar político. Sin embargo, no veo al PDC como si se tratara de una iglesia, obligado a durar en el tiempo. En algún momento se va a agotar y va a desaparecer o va a quedar reducido a la mínima expresión. Esto es normal. En 1965 vi desaparecer, por ejemplo, a dos partidos más que centenarios, el Liberal y el Conservador, que se fusionaron y dieron nacimiento al Partido Nacional, dominado por corrientes nacionalistas duras, que opacaron y asfixiaron la vocación democrática de muchos de los viejos líderes de las dos tiendas. La DC también desaparecerá algún día, dejando una estela de aciertos y errores que deberán evaluar los historiadores futuros. O, a lo menos, quedará reducida como el Partido Radical, otro conglomerado más que centenario que ahora constituye una pequeña fracción, o como el Partido Comunista, que perdió su impulso con la caída del muro de Berlín y el fin de la Unión Soviética y quedó reducido a una fracción también pequeña.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;A partir de mi ingreso a la Falange Nacional ya no abandoné la política nunca más. Aunque hoy la ejerzo sin someterme a una militancia muy activa, no la pierdo de vista y participo cuando puedo en ella. La considero un oficio noble, sacrificado y totalmente necesario para el bien común. Estimo una gran hipocresía su satanización por parte de sectores que quieren practicarla sin tener competencia al frente, esto es, por parte de quienes no son demócratas. En Chile ha sido la derecha el sector proclive a este discurso desprestigiador de la política.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;A lo largo de estas páginas, que recogen momentos de su accidentada historia, nos encontraremos con este fenómeno con bastante frecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div style="text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;Technorati Tags : &lt;a href="http://www.technorati.com/tag/Otto+Boye" rel="tag"&gt;Otto Boye&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.technorati.com/tag/memorias" rel="tag"&gt;memorias&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.technorati.com/tag/pol%C3%ADtica" rel="tag"&gt;política&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.technorati.com/tag/Chile" rel="tag"&gt;Chile&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-5350398229326232149?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/5350398229326232149/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=5350398229326232149' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/5350398229326232149'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/5350398229326232149'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/11/capitulo-i.html' title=''/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-1855671603507793211</id><published>2008-01-21T01:02:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T19:01:34.272-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='radicales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Frente de Acción Popular'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unión Soviética'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='socialistas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Estados Unidos'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Guerra Fría'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Revolución Cubana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Partido Demócrata Cristiano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='no-alineados'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='comunistas'/><title type='text'>CAPITULO  II</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;PRIMEROS PASOS&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mis primeros pasos en la política están cargados de recuerdos de todo tipo. Me referiré a los principales y más significativos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En 1957 fui elegido Presidente de la FECH-V (Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile de Valparaíso). Triunfé en una elección muy reñida contra el representante radical, que se presentó apoyado por socialistas y comunistas. Obtuve 330 votos, mientras mi contendor recibió 316 sufragios. La elección me tomó verdaderamente de sorpresa, porque partí de la base que, si bien iba a hacer un buen papel al alcanzar una alta votación, lo haría como perdedor, siendo mi destino encabezar la oposición para ganar la Presidencia algo después. Mi candidatura se presentó como “independiente, con apoyo demócrata cristiano”, debido a que el PDC era muy débil todavía y no tenía capacidad propia para recoger un apoyo mayoritario. Aún así, todos los que participamos en este esfuerzo pensamos que sería un digno “saludo a la bandera” y nada más. La sorpresa la dieron las mujeres, que votaron en masa por mí. Hubo una escuela, la de servicio social, donde mi adversario sacó un solo voto, el de la única estudiante comunista que allí había.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Este hecho cambió mi vida. A partir de ahora, la política pasó a ser un hecho tangible y vital en mi quehacer diario. Elegido Presidente ya no había marcha atrás. Debía responder y enfrentar las responsabilidades caídas en mis manos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esta elección mía se originó en cierta forma en agosto de 1957, en una Convención que realizó la FECH-V. Ahí realicé por primera vez, más por instinto o intuición, que por plena y total conciencia de lo que hacía, la que podría considerarse como una auténtica maniobra política. Sus consecuencias fueron exitosas y, en cierta forma, me catapultaron políticamente hacia arriba. Contaré sus detalles, debido a que los registré en un diario de vida que tuve durante largos años.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En el mencionado evento, radicales, socialistas y comunistas tenían una ajustada mayoría absoluta. Para imponerla necesitaban de la disciplina férrea de todos sus delegados.  En esas circunstancias, presenté en una comisión de trabajo un proyecto de resolución que, si actuaban en conciencia, los dividiría, mientras que si se guiaban por su conveniencia política inmediata ganarían la votación, pero   sufrirían un claro deterioro de credibilidad e imagen. El texto, breve, decía así:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;“LA PRIMERA CONVENCIÓN DE LA FECH-V,&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;  CONSIDERANDO:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;  a) Los serios informes presentados por la Comisión Especial de la Naciones Unidas frente a los sangrientos sucesos de Hungría, que comprueban irrefutablemente la despiadada intervención soviética para acallar la voz de la revolución popular.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;  b) Que similares intervenciones se realizan en el mundo de hoy con irritante intensidad, como sucedió con la intervención inglesa y francesa en el Canal de Suez, sucede hoy en Chipre, Argelia, etc.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;ACUERDA:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;  Manifestar su rechazo a todas estas actitudes y reafirmar el principio de que los pueblos tienen derecho a gobernar sus destinos con el régimen político que libremente adopten.”&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Esto era todo. Parecía poco, pero en ese tiempo era mucho. Los comunistas, que apoyaban ciegamente todo lo que hacía la Unión Soviética, no podían aceptar este voto. Los socialistas podían, porque eran críticos de las conductas soviéticas, pero eran arrastrados por los primeros en virtud de un pacto político nacional con ellos, llamado “Frente de Acción Popular”  o FRAP. Los radicales, que no tenían pacto político nacional con los comunistas y eran el sector más fuerte de la coalición de izquierda en la universidad, también podían, pero estaban interesados en mantenerse unidos a comunistas y socialistas a fin de estar en condiciones de enfrentar juntos la elección de la FECH-V, que se realizaría dos meses después. Por estas razones, los dirigentes de esos sectores me rogaron en todos los tonos que retirara el voto. Ante mi negativa, intentaron maniobras para impedir un debate en la plenaria, consistentes en transformar mi voto en un informe de minoría que se votaría al final en paquete, sin discusión amplia. Como a esa altura ya había comprendido en parte el alcance de lo que se jugaba y  me había comenzado a interesar en ponerlos en aprietos, retiré mi voto de la discusión en comisión y lo presenté directamente en la plenaria en medio de la confusión y el desconcierto de mis adversarios y la alegría generalizada de nuestro sector. Todavía recuerdo la agitación que se armó. Me gritaron de todo. Conservo muy vivamente una escena en que mi hermano Gustavo (ya fallecido), que era radical y Presidente de los estudiantes secundarios de Valparaíso y que asistía como invitado especial a la Convención, pidió la palabra y, en medio de un silencio curioso, pidió que el voto se discutiera. “Es lo honesto”, dijo. A mi esta intervención suya me emocionó mucho, aparte de que fue un apoyo tal vez decisivo para que la mesa directiva de la Convención aceptara, por fin, el debate. Para los radicales fue un desastre, porque no lograron explicar satisfactoriamente su conducta de votar en contra de mi propuesta. Al final, perdí la votación por escaso margen, pero creo que les inferí una derrota política y moral, que dos meses después se tradujo en mi victoria como nuevo Presidente de la Federación de Estudiantes. Los demócratas cristianos ganaron la FECH-V por primera vez conmigo. Durante ocho años seguidos continuaron triunfando. Hasta hoy siento satisfacción por esta labor cumplida en Valparaíso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mi año como Presidente de la FECH-V fue agitado desde el punto de vista político. Los perdedores no se conformaron con el resultado y pronto debí enfrentar una crisis política grande cuando se retiraron de la Federación los dos centros de alumnos mayores y, por eso mismo, más importantes: Derecho y Pedagogía. Fue nuevamente un acto de radicales, socialistas y comunistas. Mi respuesta consistió en ignorarlos y seguir actuando con entusiasmo en todas las actividades programadas. Esta actitud firme los hizo recapacitar y poco antes de las elecciones se reincorporaron. Para ellos este paso resultó tardío y pagaron por ello un alto costo político. Esta vez les ganamos por 200 votos de diferencia. El estudiantado castigó así su conducta excesivamente politiquera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Poco tiempo después sucedió un hecho que me llenó de felicidad, porque me demostró a mí mismo que las actitudes firmes podían llegar a ser reconocidas por los propios adversarios. Resultó que el candidato ganador de la nueva elección,  el futuro dentista Jaime Bustos, no pudo ejercer el cargo de Presidente de la FECH-V por razones de fuerza mayor (su curso en Odontología se trasladó completo a Santiago y, en consecuencia, debió irse). Debía asumir, en esa situación, el Vice-Presidente, Luis Astudillo, que no era del agrado de comunistas, socialistas y radicales. Los primeros, representados por un gran dirigente y amigo mío desde que nos conocimos peleando, Oscar Hormazábal, pidieron hablar conmigo y me plantearon muy seriamente que yo volviera a asumir como Presidente de la FECH-V. Ellos apoyarían esa medida. Rechacé, por cierto, esta propuesta, que carecía de toda legalidad, pero quedé íntimamente contento de haber impuesto un liderazgo que era reconocido por los mismos que me habían combatido con bastante pasión.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;A partir del momento en que fui elegido Presidente de la FECH-V comenzó mi lento acceso al contacto con la generación fundadora de la DC. Todo empezó con mis obligados viajes a Santiago para tomar contacto con mis pares de las universidades de la capital, que en ese tiempo eran sólo tres: las universidades de Chile, Católica y Técnica del Estado. Ahí conocí y trabé amistad con Eduardo Palma, Jaime Lavados, Marco Antonio Rocca, Claudio Orrego Vicuña, Patricio Rojas, Patricio Fernández, Eduardo Zúñiga, José Domingo Herrera, Eduardo Beas y muchos más. Estas amistades han durado toda la vida. Pero, simultáneamente, cada vez que tuve la ocasión de viajar a Santiago (generalmente en un tren que tardaba tres horas y cuarto en hacer el recorrido) aproveché también de acercarme al partido (Alameda 760) y a la inolvidable Librería del Pacífico (Ahumada 76). En este último lugar solían juntarse, a partir de las 12.30 horas, algunos dirigentes de la DC como Eduardo Frei, Radomiro Tomic, Bernardo Leighton, Patricio Aylwin, Tomás Reyes, Gabriel Valdés, Jaime Castillo, Alejandro Magnet, Jorge Cash, Alberto Jerez, Julio Silva Solar, Bosco Parra y varios más. Conversaban un rato, intercambiaban informaciones y puntos de vista, y se iban a almorzar a sus casas, o a lugares cercanos cuando tenían que seguir trabajando inmediatamente después. Muchas veces los vi y hasta los abordé. Así comencé a conocerlos personalmente, aunque todavía con una cierta natural distancia y timidez. Para mí ya era un privilegio verlos. Llegar a conversar con ellos constituía casi una verdadera consagración política, lo que no era totalmente exagerado. No rehuían el contacto. Eran reconocidos por mucha gente joven como grandes personalidades políticas. Me cuento entre los que tuvieron el privilegio de conocerlos y, a la larga, trabar amistad o, a lo menos, camaradería política y cercanía humana con ellos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Entre las oportunidades que se me presentaron, una de las más significativas fue mi participación como delegado en la Primer Congreso Nacional del PDC, celebrado entre el 27 y el 31 de mayo de 1959. Ahí me acerqué definitivamente a Jaime Castillo Velasco, uno de los mejores hombres que he conocido en mi vida, de alma noble e inteligencia superior. En dicha ocasión estuve a su lado en una postura que atrajo a la juventud de entonces y que estuvo a punto de triunfar en el gran evento. Jaime dirigía, ya entonces, la revista “Política y Espíritu”, que aparecía cada 15 días. Ella nos alimentaba de ideas y de cultura. (Llegué a ser editor de la misma entre 1986 a 1989, durante la etapa final de la dictadura pinochetista.) En aquella ocasión, su postura rechazaba en el fondo que el PDC se transformase en un "partido de masas" y proponía convertirlo en un “partido de vanguardia”, compuesto por cuadros selectos y disciplinados, capaces de liderar a las masas, pero sin incorporarlas a la estructura del partido. El PDC, así concebido y organizado, no sería clasificable como de derecha, centro o izquierda, pues pretendía romper esos esquemas. Esta posibilidad, que, vista con la perspectiva de los años transcurridos, tenía algo de “leninista”, se perdió para siempre en dicha ocasión, pues triunfó la posición de Frei y Aylwin, apoyada en la segunda votación que debió hacerse al no obtener ninguna la mayoría absoluta, por el sector más izquierdista de ese entonces (Jorge Cash, Alberto Jerez, Julio Silva, Bosco Parra). El PDC se convirtió, a partir de entonces, en un gran partido de masas. Es posible que hoy, mirando la evolución de las cosas, se pueda decir que el PDC no habría llegado al poder si hubiese triunfado la tesis de Castillo. Pero también es cierto que, aunque nos molestase siempre, el PDC se convirtió rápidamente y de hecho en un auténtico partido de centro, con muchas fracciones fluctuantes. La polarización ideológica nacional ocultó durante largo tiempo este hecho, pues la DC logró jugar muchas veces el rol de un tercer polo, o tercer camino. El momento más estelar de esta situación se dio en la elección de 1970, donde claramente la política nacional se dividió en tres tercios muy marcados.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;El año 1959 fue decisivo en mi trayectoria personal no sólo por las experiencias relatadas, sino también, por otra razón: comencé a viajar fuera de Chile, cosa que hasta entonces no había realizado. Mi primera salida fue a Caracas, Venezuela, como delegado estudiantil al Tercer Congreso Latinoamericano de Estudiantes (III CLAE). Aquí comenzó a abrirse otro frente de contactos y amistades que no se cerraría nunca más. (Cosas de la vida: en 1995 volví al mismo lugar, pero a vivir allí por largo tiempo, ahora como embajador de Chile, cargo que ejercí hasta el 31 de Diciembre de 1999. El 1º de enero del 2000 asumí las funciones de Secretario Permanente, o Ejecutivo, del Sistema Económico Latinoamericano, SELA, por cuatro años. Ya hablaré de esto.) Entre este primer viaje al extranjero y 1970 realicé 35 salidas de Chile. Fue una época intensa y enriquecedora. Tuve, como chileno, esto es, como ciudadano de una nación intensamente isleña y provinciana en su mentalidad y su cultura, un alto privilegio: salir del territorio nacional con frecuencia y conocer algo de nuestro convulsionado mundo. En verdad, hasta entonces (esto ha ido cambiando después) nuestro país siempre había sido extremadamente insular, condicionando una mentalidad de este tipo. El mundo era visto desde este ángulo, con distancia y, a veces, hasta con desprecio arrogante, actitud que aún persiste, pero en forma algo aminorada por la influencia de los que ahora entran y salen con frecuencia del país y hacen sentir una visión más equilibrada de los fenómenos mundiales y del verdadero y, por cierto, modesto sitio que tiene Chile en el mundo. Pude escaparme de esta especie de auto encierro  colectivo y ver las cosas con más perspectiva y humildad. Esto, que comenzó siendo yo todavía estudiante universitario, continuó en 1965 con un nuevo salto: entré a trabajar al Ministerio de Relaciones Exteriores como secretario político del Ministro Gabriel Valdés, quien me “reclutó” personalmente, después de verme actuar durante un tiempo. Poco después fui designado Asesor Político de la Cancillería, cuarto en la jerarquía del Ministerio, con rango de embajador. Durante ese rico período en que trabajé vinculado a la política exterior de Chile, fui delegado de Chile a tres Asambleas Generales de las Naciones Unidas (1965, 1966 y 1967) celebradas, como es habitual, en Nueva York; asistí también como delegado a la Tercera Conferencia Extraordinaria de la OEA, en Buenos Aires; integré igualmente la delegación chilena que acompañó a Frei en sus viajes a Colombia, Ecuador y Perú (1966), a Punta del Este, Uruguay, a la Reunión de Presidentes de toda América, (1967), y a Brasil (1968). Fueron experiencias inolvidables, que me dieron un conocimiento muy cercano de grandes personajes y de sus formas de actuar y de razonar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Es interesante consignar el contexto internacional en que se produjo este nuevo hecho grueso de mi vida. Corrían los tiempos de la guerra fría. Salvo la derecha chilena y latinoamericana, que era pro-norteamericana, la mayoría de los estudiantes estaba en la trinchera contraria. Pero a los demócratas cristianos se nos producía el problema de que tampoco nos alineábamos con la izquierda, controlada en general por los partidos comunistas pro-soviéticos. En estas circunstancias, navegábamos entre dos polos que trataban de tironearnos para su lado. Nuestra resistencia, que fue tan fuerte dentro de Chile, como que llegó a transformarnos en otro polo como he dicho, no fue igualmente firme y homogénea en el exterior. Entre los demócratas cristianos hubo quienes estuvieron más cerca de Estados Unidos y otros más cerca de la Unión Soviética, aunque nunca --hay que decirlo y reconocerlo-- con una entrega total por ninguno de ellos. Los dos polos principales eran demasiado fuertes y hacían todo lo posible por atraer gente, gastando enormes sumas de dinero en actividades atractivas para las juventudes (congresos, festivales, giras, etc.). Los no-alineados (India, Yugoeslavia, Argelia, etc.), que tuvieron en un comienzo mucho prestigio al declararse independientes de los dos grandes bloques, nunca consiguieron mostrar la capacidad operativa de éstos.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Un hecho histórico latinoamericano, como ya lo consigné anteriormente, vino a determinar muy profundamente toda nuestra existencia política: la revolución cubana. El primero de enero de 1959 se desplomó la feroz dictadura de Fulgencio Batista, que le había costado a Cuba alrededor de 20 mil muertos. Con el triunfo de los guerrilleros encabezados por Fidel Castro, Ernesto Ché Guevara y Camilo Cienfuegos, se inauguró un proceso político singular, muy autóctono, que, por desgracia, se desvió a poco andar, en gran medida a causa de la errada política exterior norteamericana, que lo acorraló, empujándolo rápidamente hacia una alianza cada vez más estrecha con el bloque soviético. El paulatino predominio ideológico y político de los comunistas cubanos en el seno del gobierno se vio enormemente favorecido por esa conducta. Por último, errores cometidos por varios sus propios dirigentes, algunos de los cuales terminaron marginados del gobierno y, a la larga, exiliados o presos, completó la tarea. No obstante, este fenómeno fue seguido con gran entusiasmo por la juventud de entonces. Uno de mis actos como Presidente de la FECH-V consistió en encabezar una gran manifestación de apoyo a los guerrilleros de la Sierra Maestra y hablar en una concentración que reunió fondos para ayudarlos. Hice uso de la palabra junto con Luis Guastavino, un gran dirigente comunista de esa época, amigo mío, que mucho más tarde, dejaría su partido al “caer las catedrales” sobre las que basaba su credo político. (Escribió un libro precisamente con el título “Caen las catedrales”).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La revolución cubana atravesó todo el espectro político chileno. La derecha se alineó junto a Estado Unidos en una posición tajantemente contraria y apoyó la política exterior agresiva y ciega de la gran potencia en contra de la misma. La izquierda se abanderizó incondicionalmente con ella. La DC apoyó el cambio revolucionario, no cuestionando su legitimidad de origen, pero pidió democracia, como figuraba en el programa del Movimiento 26 de Julio que encabezó al comienzo el proceso. Tampoco hizo esto en los primeros meses, pues entendía las dificultades y urgencias iniciales, pero, al pasar el primer año y comprobar la ninguna intención de Castro y de los suyos de organizar un sistema democrático, como lo habían prometido, comenzó a ser más crítica. A la vez, la DC nunca dejó de criticar la política norteamericana frente a Cuba. Cuando Castro definió su revolución como “marxista-leninista”, cosa que hizo más de dos años después de su victoria, naturalmente la DC aceleró su distanciamiento y endureció su crítica.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Hay que dejar constancia aquí de tres hechos que hacían difícil abordar el tema en forma muy desapasionada. El primero, tenía que ver con la dictadura derrocada. Fulgencio Batista encabezó un gobierno que, para mantenerse en el poder, asesinó masivamente a sus compatriotas. Como ya señalamos, se estima hasta hoy que alrededor de veinte mil cubanos perdieron la vida bajo su dictadura. Su expulsión del poder fue vista universalmente como un hecho necesario, legítimo y justo. El segundo, residía en la forma en que esto se llevó a cabo. Fue una guerrilla liderada por jóvenes, en su mayoría con formación universitaria, envuelta por un halo de coraje y heroísmo romántico, a cuya atracción resultaba casi imposible resistir. Sus dirigentes se jugaron la vida directa y personalmente, hasta lograr liberar a su pueblo de la tiranía. El tercero, estaba en el carisma de sus líderes y, muy en especial, del principal de ellos, Fidel Castro Ruz. Ellos, entre los que también estaban el Ché Guevara, Camilo Cienfuegos y muchos más, irradiaban coraje, honestidad y generosidad. Castro había demostrado en la práctica condiciones especiales de mando y disposición a morir por la causa que proclamaba.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;La década de los 50 se despidió con este hecho clave, dándole impulso a muchos fenómenos políticos de la década siguiente. Como veremos más adelante, esta influencia fue grande en la evolución de la izquierda chilena. En particular, impactó a los socialistas, estimulándolos a acercarse más a los comunistas y planteamientos más radicalizados.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-1855671603507793211?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/1855671603507793211/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=1855671603507793211' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/1855671603507793211'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/1855671603507793211'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/11/capitulo-ii.html' title='CAPITULO  II'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-5140176506385388325</id><published>2008-01-19T00:43:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T19:00:39.530-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vaclav Havel'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Jorge Alessandri'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Concilio Vaticano II'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Unión Soviética'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juan XXIII'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Camilio Torres'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eduardo Frei Montalva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Revolución Cubana'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='John Kennedy'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Che Guevara'/><title type='text'>CAPITULO  III</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;DECADA DE LOS 60&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En el mundo&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La década de los años 60 fue extraordinariamente rica en acontecimientos de primera magnitud. Se la suele idealizar o satanizar con miradas unilaterales hasta el día de hoy. En realidad, tuvo de todo, positivo y negativo.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Pero quedó, a lo menos para los jóvenes de mi generación, como una etapa casi legendaria o mítica, que nos marco para toda la vida, condicionando fuertemente gran parte de lo que nos sucedió después. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Lo sustantivo para darle identidad a este período no fue, como algunos creyeron, la violencia bélica, que la hubo en abundancia (con la absurda guerra de Vietnam a la cabeza), ni hechos puntuales destacados (los asesinatos de John y Robert Kennedy, y de Martin Luther King Jr., o la llegada del hombre a la luna, por ejemplo), sino una circunstancia cultural y espiritual más amplia. Ella se expresó de muchas maneras, pero, en esencia, se tradujo en un sentimiento universal de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;liberación&lt;/span&gt;, posiblemente la palabra clave de la década. El notable y anciano Papa Juan XXIII habló, por su parte, de la&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;necesidad de dejar entrar “aire fresco” en los ambientes cerrados de la Iglesia y convocó al Concilio Vaticano II. Así revolucionó a esta institución dos veces milenaria. Este espíritu recorrió el mundo. Fue sobre todo algo atmosférico, alimentado por hechos históricos que, desde varios ángulos, convergieron para dar esta sensación. Como ya lo adelanté en el capítulo anterior, en América Latina fue la revolución cubana, que se había inaugurado el 1º de enero de 1959, la que agitó las aguas políticas e ideológicas de toda la década del 60. El “deshielo” en la Unión Soviética, con un Nikita Krushev a la cabeza, que había ajustado cuentas con Stalin y lo peor de su dictadura, generando un clima inéditamente distendido en su país, abrió esperanzas en un mundo extremadamente hermético. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La conducta de “aggionamento” o “puesta al día” en la Iglesia Católica, como indiqué&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;más arriba, produjo cambios importantes en dicha institución religiosa, cambios que en América Latina se especificaron algo más en la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Medellín, Colombia (1968). &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La “Alianza para el Progreso” en América, propuesta por John Kennedy para salirle al paso, con iniciativas reformistas, a los cambios revolucionarios emprendidos por Fidel Castro en Cuba, creó un contexto favorable a políticas innovadoras&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;en muchos países, entre los que estuvo muy destacadamente Chile a partir de 1964 con el triunfo de Frei y de su "Revolución en Libertad". &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La guerrilla del Che Guevara en Bolivia y la participación en otra guerrilla, esta vez en Colombia, por parte del sacerdote Camilo Torres (a quien entrevisté en su casa en Bogotá en 1966: cf. Camilo Torres 1968: 409 - 414) contribuyeron a abrirle paso a la idea de que en algunos países se producirían revoluciones como la cubana. Treinta y tres países africanos con una población superior a los 200 millones de habitantes en ese momento, así como cuatro países del Caribe, obtuvieron su independencia y soberanía durante el decenio, incrementando bruscamente el número de Estados miembros de las Naciones Unidas. El “hippismo”, nacido en los países más desarrollados, invadió las juventudes de todas partes, difundiendo un espíritu de libertad en las formas y en las costumbres. Los Beatles, entre otros, expresaron estos sentimientos de un modo muy impactante en el campo de la música popular, hasta convertirse, con el paso del tiempo, en clásicos de su generación. En Europa, Estados Unidos y algunos países latinoamericanos (Chile, entre ellos), las revoluciones universitarias contra lo conservador y caduco intentaron reformar a fondo las instituciones de educación superior, sacándolas de un rol fríamente profesionalizante y procurando llevarlas a una inserción más completa en las sociedades a las que, en último término, debían servir. Marcusse y otros pensadores en la filosofía dieron sustento teórico a todo este proceso. En verdad, fueron muchas experiencias a la vez, atravesadas casi siempre por grandes contradicciones, pero, en general, apuntando hacia la búsqueda de mayores espacios para la libertad y dignidad humanas. En Checoslovaquia, la llamada Primavera de Praga de 1968 postulaba la construcción de un socialismo “con rostro humano”. Fue abatida, pero, en su momento irradió&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;esperanzas, dejando una huella que no pudo borrarse más. Quien lea a Vaclav Havel, que llegó a ser presidente de ese país al ser derrotado el comunismo en 1989, comprobará la veracidad de esta afirmación. Eran estos destellos los que provocaban la atracción de los jóvenes en los más diferentes escenarios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un momento dramático en el planeta se produjo con el enfrentamiento norteamericano-soviético en torno a Cuba a raíz de la instalación de misiles soviéticos con cabezales atómicos en la isla, a 90 millas de Miami. Acaeció en 1962. Se llegó a temer una guerra atómica y con razón, porque, por todo lo que se sabe, efectivamente se estuvo a punto de que ello sucediera. El final feliz se debió a la decisión de Kennedy y Krushev de evitar llegar a estos extremos en el futuro. Se abrió entonces el primer período de distensión dentro de la guerra fría, suscitando algunas esperanzas de un futuro liberado de temores apocalípticos. Entre los acuerdos para reducir en el futuro el peligro de una conflagración atómica estuvo también una garantía norteamericana de no intervenir en forma armada en Cuba, lo que, probablemente, preservó la revolución de Castro.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Este ambiente prometedor, que también contribuyó a fortalecer la atmósfera antes descrita, experimentaría un severo retroceso con la invasión soviética a Checoslovaquia en 1968, país donde, como ya dijimos, se había alcanzado a vivir una “primavera” con el “socialismo con rostro humano” de Dubcek. La sombra del difunto Stalin volvió a apoderarse de la vida de los países comunistas. Nuevos caminos, largos y fatigosos, deberían emprenderse para que en 1989 se abriera el cerco y se derrumbara ese sistema. De este modo, la década, que al comienzo tuvo su rostro oscuro con la frustrada invasión de Bahía Cochinos en 1961, llevada a cabo por cubanos exiliados en Miami con apoyo logístico real, pero vacilante, por parte de la Administración Kennedy, con la construcción del muro de Berlín, con la crisis de los mísiles de 1962 y con el inesperado y hasta hoy no plenamente explicado&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;asesinato de Kennedy el 22 de noviembre de 1963, experimentó después seis años consecutivos de euforia libertaria, para concluir con la invasión soviética a Checoslovaquia, que, en cierta manera, frenó el impulso y el ánimo de lo que había estado sucediendo en los más diversos ámbitos. La década siguiente marcaría el repliegue completo de lo vivido anteriormente. Hasta el conjunto de los Beatles se desintegró en esos años.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En Chile&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En Chile los años 60 marcaron el fin de la influencia del Partido Radical, el debilitamiento extremo de la derecha, la transformación de la izquierda por el impacto en ella de la revolución cubana, el cambio profundo de la composición de la jerarquía eclesiástica y el ascenso de la DC hasta llegar en 1964 al poder, encabezada por Eduardo Frei Montalva. Este último hecho abrió, a su vez, una nueva etapa del desarrollo político chileno. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Los radicales habían sido un eje central de los gobiernos chilenos de las últimas décadas. Así, fueron partido de gobierno con Presidente de sus filas durante 14 años seguidos (1938-1952), habiendo gobernado ya antes con Juan Esteban Montero (1931-1932) y formado también parte de los gabinetes de varios gobiernos, hasta llegar al de Jorge Alessandri, a quien acompañaron en los últimos tres años de su administración. Pero, igualmente, habían estado presentes desde la oposición, a partir de la segunda mitad del siglo anterior. Constituían un auténtico partido de centro, pendular, que a veces se inclinaba hacia la izquierda y en otras ocasiones lo hacía hacia la derecha. Con las elecciones de 1964 se produjo su derrumbe, del que no han vuelto a recuperarse más. El hecho de que esta declinación coincida con el auge de la DC ha sugerido a muchos analistas la idea de que los sectores medios que seguían a los primeros se habrían pasado en masa a la fuerza en ascenso, la DC. Personalmente no creo que haya sido algo tan mecánico, porque muchos radicales emigraron hacia la izquierda (Ricardo Lagos, Jorge Arrate, etc.) y bastantes se parapetaron en la derecha (Pedro Daza, René Rojas, para nombrar solamente dos conocidos funcionarios de la Cancillería, hicieron esto y después trabajaron felices con la dictadura). Sólo Genaro Arriagada se fue a la DC. Más bien, lo que sucedió fue la adhesión masiva que nuevos sectores medios, llamados emergentes, sobre todo de profesionales y técnicos, manifestaron a la DC. Ellos le dieron ante el conjunto de la sociedad chilena un rostro de modernidad y de equipos solventes y capaces de darle soluciones a los problemas del país.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La derecha, después de gobernar con Jorge Alessandri, cayó a sus niveles más bajos de apoyo electoral. Esto precipitó la disolución de los partidos liberal y conservador, que tenían más de 100 años de existencia, y su fusión en el Partido Nacional. Participaron en este proceso ciertos grupos nacionalistas que tomaron el control del nuevo partido y que marcaron, a la larga, un vuelco hacia posiciones autoritarias que se manifiestan hasta hoy (2003). Capitaneados originalmente por Jorge Prat, poco a poco se eclipsó esta importante figura política y fueron cayendo bajo la influencia y liderazgo de Sergio Onofre Jarpa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La izquierda chilena se radicalizó poderosamente durante esta década, influida, como se ha mencionado, por la revolución cubana. En su interior se desarrolló consistentemente una alianza socialista-comunista, a la vez que emergió un sector extremista y extraparlamentario, que cristalizó en el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionario). El liderazgo de Salvador Allende, quien siempre fue más moderado, atravesó por momentos de gran debilidad, hasta el punto de que su nominación para ser el candidato presidencial de la izquierda en 1970 estuvo en peligro hasta el último momento. Dentro de su propio partido, quien pudo haberle ganado a Allende la nominación para la Presidencia, fue Aniceto Rodríguez. (Cf. Eduardo Labarca, Chile al rojo, 1971). (Como se verá después, me correspondió suceder a este personaje, cuando él falleció, en el cargo de embajador de Chile en Venezuela).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;También influyó poderosamente la conducta de la Iglesia Católica, que tuvo en lo social una línea muy progresista. Efectivamente, la Iglesia Católica chilena también sufrió un cambio considerable en esta época, que se venía preparando desde 1925, cuando se produjo su separación constitucional con el Estado. El cambio de personal en el episcopado chileno, con la llegada de hombres más jóvenes y con una mentalidad más abierta y progresista, tuvo una gran repercusión política, pues se produjo el definitivo rompimiento con el partido conservador y el apoyo discreto, más bien indirecto, pero eficaz, a la DC. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El gobierno de Eduardo Frei Montalva constituyó, en definitiva, un difícil parto, cargado de circunstancias muy complejas, que derivaron, a la larga, en la falta de sucesión en los períodos siguientes y, sobre todo, en la crisis de la democracia y en el advenimiento de la más prolongada dictadura de toda la historia chilena. Esta fue su mayor derrota, a pesar de haber sido un gobierno tremendamente realizador e innovador en muchos aspectos. Hablaré con más detalles al respecto en el capítulo siguiente. Por la intensidad de los hechos históricos sucedidos en ese período se requiere un capítulo especial.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En lo personal, en esta década consolidé mi aproximación a la política. Terminé mis estudios de derecho actuando, simultáneamente, como dirigente universitario y dirigente político. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Después de trabajar como procurador con dos abogados de Valparaíso y de viajar al extranjero a eventos estudiantiles internacionales, me trasladé a Santiago a trabajar en un departamento de la Organización de Universidades Católicas de América Latina, ODUCAL, que presidía el Rector de la Universidad Católica de Chile, monseñor Silva Santiago. La sección mencionada tenía un nombre que le daba una apariencia de organismo autónomo:&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Organización de Movimientos Estudiantiles Universitarios, ORMEU. Esto, a lo menos jurídicamente, no era así, porque dependía estatutariamente de la ODUCAL. Pero, en la práctica, fue una plataforma desde donde un núcleo de dirigentes estudiantiles demócratas cristianos, entre los que me contaba, pudieran desarrollar una acción significativa en América Latina, que tuvo influencia en diversos lugares. Sus actividades se concentraron en tareas de coordinación y de formación de dirigentes universitarios provenientes de todos los países del continente. Para ello creamos el Instituto de Estudios Sociales, a cuya cabeza estuve por dos años, viviendo una experiencia inolvidable que me marcó para siempre. Responsable máximo de ORMEU fue siempre Fernando Sanhueza, quien en ese tiempo era Secretario General de la ODUCAL. Fue él quien me llevó a trabajar a su lado, junto varios más, como Juan Orellana, Eduardo Palma, Jaime Lavados, Iván Lavados y Eduardo Hill. Este grupo se independizó más adelante de la ODUCAL y formó la Corporación de Promoción Universitaria, CPU, que existe hasta el presente. Fernando Sanhueza, de profesión arquitecto, era un hombre extremadamente ejecutivo. Simpático y persuasivo, conseguía a veces cosas que parecían imposibles de alcanzar. Llegó a ser diputado y Presidente de la Cámara en el período de Allende. Murió en Venezuela, en Puerto Ordaz, ciudad donde ejerció con gran eficacia el cargo de Cónsul del Chile.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoBodyText"&gt;Estando establecido en Santiago, llegué a ser también Secretario General de la JDC, cargo que ocupé a invitación de la mesa directiva, pues había quedado vacante. Presidía Max Silva del Campo, un dirigente capaz, algo autoritario y conservador, como que había llegado a la DC desde el conservantismo social cristiano (por desgracia, terminó sirviendo en el gobierno dictatorial de Pinochet como su primer Subsecretario de Justicia). Estuve en esa función por cerca de ocho meses, hasta que, por esas cosas raras de la vida, tuve que entregar la Presidencia de la JDC a Rafael Moreno. Sucedió en la Junta Nacional del la Juventud, que debía elegir la nueva directiva, cuando inesperadamente la cuenta del Presidente fue rechazada. Éste, indignado, se retiró de la Junta. Lo acompañaron los dos Vice-Presidentes, Arturo Lane (terminó trabajando en la censura de libros para la dictadura) y Raimundo Valenzuela (terminó, en el gobierno de Allende, emigrando a la Izquierda Cristiana). Quedé solo&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;en la mesa y tuve que presidir la Junta con su largo debate, y entregar la Presidencia al nuevo presidente juvenil, Rafael Moreno, una vez que fue elegido con amplio apoyo. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Al acercarnos a 1964, año de la elección presidencial, comenzó a escribirse para toda mi generación una nueva historia.&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-5140176506385388325?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/5140176506385388325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=5140176506385388325' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/5140176506385388325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/5140176506385388325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/11/capitulo-iii.html' title='CAPITULO  III'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-266734146727734212</id><published>2008-01-17T00:10:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T18:59:39.646-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Memorias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eduardo Frei Montalva'/><title type='text'>CAPITULO  IV</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;GOBIERNO DE EDUARDO FREI MONTALVA (1964 - 1970)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La llegada de Eduardo Frei Montalva al poder estuvo rodeada de circunstancias bien especiales. Partiendo de un diagnóstico escuetamente expresado en la idea, expuesta por&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;Jorge Ahumada en su libro “En vez de la miseria”, de la existencia de una “crisis integral" de Chile,&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;su candidatura a la Presidencia de la República ofreció un programa de cambios denominado “Revolución en libertad”. Se trataba, dicho en una sola frase, de realizar transformaciones profundas sin destruir la democracia. Más bien se buscaba la&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;perfección de ésta. Su triunfo electoral abrumador no fue tan fácil de obtener, pues su punto de partida colocaba a Frei claramente en el tercer lugar. Después de un largo proceso en que las mayores posibilidades las tenían, una vez más, las candidaturas de izquierda y de derecha, se desplomó la segunda y sus votos terminaron respaldando a Frei. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Este derrumbe de la derecha merece un paréntesis, pues, aunque constituyó una circunstancia quizá inevitable en ese momento, estuvo rodeado de hechos curiosos, únicos, dignos de recordarse. El factor precipitante fue una elección complementaria de un diputado por Curicó. El evento, que debiera haber sido casi completamente provinciano, fue tomado como una prueba o pequeño adelanto de lo que iba a ser la presidencial unos meses más tarde. Fue "presidencializado". Por eso, los aspirantes a ganar la diputación, representantes de las candidaturas de Julio Durán, Eduardo Frei y Salvador Allende, se emplearon a fondo para ganar y los partidos políticos concentraron todas sus energías en este acto electoral. El país entero quedó mirando hacia Curicó, pendiente de lo que iba a pasar. Esto explica, en parte, lo sucedido, ya que, al triunfar el candidato de la izquierda sobre el de la derecha, ésta entró en pánico. En efecto, fue masivamente invadida por el miedo a que Allende triunfara a la postre, lo que la movió hacia el apoyo a Eduardo Frei. La derecha fue víctima de su propia prédica anti allendista al desarmar la campaña presidencial de Julio Durán el mismo día de su derrota en Curicó. Renán Fuentealba, que presidía la DC en ese tiempo, me contó un aspecto sabroso de este suceso. Según él, en el comando de la campaña del candidato DC comenzó a reinar, al atardecer, el mayor de los desánimos, una vez que los resultados comenzaron a mostrar que sólo se alcanzaría el tercer lugar. Muchos pensaron que esto sepultaba definitivamente la posibilidad de que Eduardo Frei ganara la carrera presidencial. En ese contexto de marcado pesimismo, Fuentealba supo del ambiente funerario que había invadido al comando de la derecha y tomó una decisión audaz, nacida de su indudable talento político y de una intuición extraordinaria: le habló a los jóvenes allí presentes y los alentó a salir a la calle a celebrar la votación alcanzada, que no era mala para Curicó. Les dijo, además, que los verdaderos derrotados eran los derechistas y que sería muy positivo que sintieran esto de un modo categórico. El hecho es que los jóvenes le hicieron caso y salieron a la plaza a manifestar con alegría a favor de Frei. Un bombo, que se hizo famoso en esos años de entusiasmo casi místico en la JDC, resonó otra vez con energía en la habitualmente tranquila ciudad de Curicó. Julio Durán, que estaba cerca de allí, en su comando, vio desde una ventana esta algarabía contagiosa de la JDC y sintió que aumentaba su sensación de derrota que ya lo había invadido. Años después, el mismo Durán le contó a Fuentealba que esta actitud había contribuido decisivamente en su ánimo para definir su actuación esa misma noche, cuando dejó en libertad a los partidos conservador y liberal, que lo apoyaban hasta ese instante. Esta decisión suya llevó a los dos viejos partidos de derecha, sin problemas de conciencia ni mayores complicaciones, a retirarle de inmediato el apoyo y a dárselo a Eduardo Frei, lo que en definitiva,&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;aseguró su triunfo el 4 de septiembre de 1964.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La campaña electoral del abanderado de la DC tuvo un punto culminante con sello propio, no prestado. Se trató de la “Marcha de la Patria Joven”. Desde todos los rincones del país marcharon jóvenes hacia Santiago durante más de un mes y convergieron en el Parque Cousiño (actual O’Higgins) para oír, en una enorme concentración de masas, al candidato. Ahí Frei hizo uno de los mejores discursos de su vida, con una parte final digna de figurar en una antología de la oratoria. Su magistral invocación de grandes hechos del pasado chileno produjo un climax irrepetible. Sus palabras merecen citarse: &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-weight: bold; font-style: italic; text-align: justify;"&gt;Me figuraba anoche, o creí oírlo tal vez en un medio insomnio. Veía que un niño, corriendo, le decía a su padre: “¡Ahí vienen! ¡Vienen desde Arica! ¡Van por Concón, por Placilla! ¡Mire cómo montan la cuesta de Chacabuco! ¡Mire aquellos que pasan por Cancha Rayada, por Rancagua, por Maipú! Padre, ¿Quiénes son?¿Son los demócratas cristianos?” “No, hijo; son más que eso.” “¿Son los freístas?” “No, hijo; mucho más que eso.” “¿Quiénes son, padre? “Hijo, ¿no ves las banderas? ¡Son los mismos... los de 1810, los de 1879, los de 1891... ¡Son la patria! ¡Sí amigos, ustedes son eso! ¡Son la patria! ¡Son la patria, gracias a Dios!&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="font-weight: bold; font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Estuvimos ahí, mi esposa, que esperaba nuestro primer hijo (Alejandro), y yo, escuchando emocionados sus palabras. Nuestra certeza en el triunfo se basó en el ánimo de la gente en este evento y no en los aspectos negativos de la llamada “campaña del terror”, que llevó a cabo la derecha pronosticando las desgracias que ocurrirían si triunfaba Allende.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En definitiva, Eduardo Frei Montalva obtuvo un triunfo categórico sobre Salvador Allende y Julio Durán: 1.409.012 votos (56,1%) contra 977.902 (38,9%) y 125.233 (5,0%) respectivamente. Esto le otorgó al inicio de su gestión una legitimidad política envidiable. El Congreso Nacional no tuvo que elegir entre las dos primeras mayorías relativas, como había venido sucediendo en los anteriores períodos presidenciales, sino que se limitó a tomar nota del resultado electoral y a proclamar Presidente a Frei. A pesar de esta situación tan clara, la izquierda, incluido Allende, realizó un gesto de protesta, a mi juicio equivocado, no concurriendo al Congreso Pleno encargado de dar a Frei como elegido, por considerar distorsionado el resultado electoral a causa de la “campaña del terror” organizada en su contra por la derecha. Ambos hechos, la denunciada campaña y el gesto de protesta, le crearon a Frei los primeros problemas y anticiparon aires de polarización en la política chilena. La derecha, es cierto, apoyó electoralmente a Frei, pero hizo una campaña autónoma a su favor, acentuando a fondo los argumentos negativos en contra de una posible elección de Allende. La publicidad “anti” llegó a ser a ratos de más envergadura que la llevada a cabo directamente por la DC en “pro” de su candidato. Creo, sin embargo, que la Marcha de la Patria Joven desplazó al final, en importancia e impacto, a dicha campaña negativa. Pese a ello, la izquierda, creo, exageró mucho el posible impacto de la propaganda en contra. Después de todo, Allende obtuvo en 1964 el mejor resultado electoral de su vida, el 38,9% de los votos válidamente emitidos, mientras que en 1952 había alcanzado el 5.5%, en 1958 el 28,9% y en 1970, cuando llegó a la Presidencia, el 36,6% de los votos (2,3% menos que en 1964).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El 7 de marzo de 1965 se llevaron a cabo las elecciones parlamentarias. Su resultado también es digno de mención. La DC, montada en la “ola freísta”, obtuvo un resultado extraordinario (el 42% de los votos), que le dio mayoría absoluta de parlamentarios en la Cámara de Diputados. Sin embargo, en el Senado, donde aumentó considerablemente su presencia, siguió en minoría, puesto que se renovaba una parte solamente del mismo. La oposición de izquierda y de derecha, sumando sus votos, tuvo la mayoría y, por eso, a pesar de lo que separaba a uno y otro extremo, se atrincheró en la Cámara Alta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Visto desde la perspectiva histórica que da el paso del tiempo, el hecho anterior no fue, en verdad, correctamente evaluado por Frei y la DC. En cierta forma, consideraron que el mandato recibido en 1964 y 1965 no podía ser resistido por la oposición de izquierda y de derecha en el Senado, pues debía respetarse la voluntad ciudadana expresada en las urnas. En la práctica, ninguno de los extremos se dejó intimidar. Sus senadores, sobre todo, hicieron uso de los mecanismos constitucionales y le dificultaron seriamente la tarea al gobierno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En lo personal, aparte de la inmensa alegría por el triunfo de la DC, este hecho le dio un rumbo a mi vida bastante ascendente. En efecto, ante la situación de facto creada por el gobierno DC, que utilizó todos los cuadros disponibles para poder ejercer adecuadamente sus tareas gubernamentales, yo, que en ese instante era Jefe del Departamento Internacional de la Juventud, fui designado por el Presidente de la DC, Renán Fuentealba, Jefe del Departamento Internacional del PDC, o sea, del nivel adulto, cargo en el que fui ratificado por Patricio Aylwin, que sucedió a Fuentealba algunos meses más tarde. De esta forma dejé de ser militante de la JDC. La nueva función me obligó a tomar contacto con la Cancillería, a fin de estar informado de lo que ésta hacía y tener, a la vez, una cierta presencia institucional en el gobierno. Participé en numerosas reuniones y me interioricé rápidamente de los problemas de la política exterior chilena, tanto de sus límites como de sus posibilidades. Nueve meses después de asumir Frei, Gabriel Valdés, su Ministro de Relaciones Exteriores, me ofreció trabajar con él como su Secretario Político. Esto me llevó al Ministerio, que funcionaba en el Palacio de la Moneda, donde al año pasé a ser Asesor Político de la Cancillería, un cargo de confianza con rango de embajador, cuarto en la jerarquía formal de esa repartición pública. Estuve, en definitiva, algo más de tres años en la Cancillería, la que debí dejar por razones financieras personales, pues&lt;span style="font-size:0;"&gt; &lt;/span&gt;ganaba muy poco para una familia como la mía, que comenzaba a crecer. Acepté ser Director Latinoamericano de la Inter Press Service, una agencia internacional de noticias con sede en Roma, que gozaba del apoyo de Frei y Valdés. Dí este paso en absoluta armonía con ellos, al revés de lo que un periodista sin ética lanzó en la prensa, causándome daño moral. Pasé a ganar el doble y tuve a mi cargo diez oficinas en América Latina y una en Estados Unidos. No perdí nunca el contacto con La Moneda, lo que me mantuvo vinculado estrechamente al gobierno y a sus principales personeros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;En este contexto tuve numerosas experiencia personales riquísimas, algunas de las cuales consignaré aquí, pero carecí de una mirada de conjunto de lo que se hacía. Por eso, mucho de lo que contaré ahora, está complementado con ejercicios de análisis que hice más tarde, cuando tuve tiempo para estudiar y pensar con más calma. Un proceso muy rico y profundo, por ejemplo, como fue el cambio experimentado por la Iglesia Católica universal -y la latinoamericana, en particular-, lo vi superficialmente en los años en que éste se produjo. Confieso que los árboles no me dejaron ver el bosque, como creo que le sucedió también a otros.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El gobierno de Eduardo Frei tuvo un desarrollo complejo, imposible de relatar en estos apuntes con todo detalle. Por un lado, estuvo encabezado por un hombre excepcional, de gran visión, que se había preparado cuidadosamente para ser Presidente de Chile. Tenía la estatura intelectual, política y moral para serlo. Era un auténtico estadista. Los que tuvimos el privilegio de estar en múltiples ocasiones con él, aprendimos mucho escuchándolo y observándolo. Y aunque no siempre compartí sus puntos de vista, le tuve siempre admiración y aprecio. Por otra parte, se apoyó en un partido, el PDC, que no estuvo a veces a la altura de las circunstancias. Su crisis, en definitiva, contribuyó a dejar inconclusa la obra del Presidente Frei, la que, posteriormente, terminó sucumbiendo, en gran medida a causa de los gravísimos errores de conducción del país, cometidos por el Presidente Allende y las fuerzas que lo acompañaban.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;El equipo de Frei fue de gran calidad humana, profesional y ética. Prácticamente todos los que ocuparon cargos de ministros, subsecretarios y jefes de servicios mostraron gran vocación por lo que hacían y le dedicaron sus mejores fuerzas a ejecutar, con impecable probidad, sus respectivas tareas. Frei hizo pocos cambios de gabinete y algunos ministros lo acompañaron durante todo su período (Gabriel Valdés en Relaciones Exteriores, Raúl Troncoso en la Secretaría General de Gobierno y Hugo Trivelli en Agricultura). Valoraba mucho la estabilidad de los equipos de confianza.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;La política desarrollada fue ambiciosa. Frei trató realmente de cumplir su programa, como lo demostró desde el primer día al enviar al Congreso proyectos de ley que pretendían ponerlo en marcha. Lo consiguió en gran parte, destacándose lo realizado en la educación, que sufrió una expansión considerable, y agricultura, con la Reforma Agraria. La Promoción Popular abrió puertas de participación a amplios sectores y contribuyó a combatir la marginalidad. La política exterior estuvo brillantemente llevada a cabo por el ministro Valdés y por el propio Frei, que, en esta materia, sabía mucho y le interesaba sobremanera. El hecho de que Valdés lo acompañara durante los seis años de gobierno fue casi un milagro, porque ambos discreparon varias veces en puntos importantes. Conozco bastante bien este aspecto, en parte porque me tocó vivir directamente un caso, el de la representación de China en las Naciones Unidas y escucharle al propio Valdés lo sucedido en el tema de las relaciones comerciales con Cuba y, más ampliamente, de las relaciones de Chile con Estados Unidos. Frei tenía una consideración mucho más marcada que Valdés hacia la gran potencia del Norte. Temía, también, reacciones norteamericanas que, en la práctica, no se dieron.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Un punto débil del gobierno de Frei se situó en su política militar. Hubo descuido en esta materia, que se tradujo en incomprensión hacia los problemas que tenían las Fuerzas Armadas para cumplir sus tareas propias y hacia su rol en la sociedad moderna que se quería construir. La culminación de esta circunstancia fue el llamado “tacnazo”, un acuartelamiento en el regimiento Tacna, encabezado por el general Roberto Viaux Marambio, con el objeto de presionar al gobierno y obtener la satisfacción de algunas aspiraciones “gremiales” importantes: mejoría de sueldos y renovación del equipamiento militar. El hecho, revestido así con esta imagen de reivindicación casi sindical, adquirió de inmediato dimensiones mayores y su dinámica se orientó a un enfrentamiento susceptible de terminar en un golpe de Estado. Viví este acontecimiento de un modo muy particular. Estaba trabajando desde hacía un año como Director Latinoamericano de la Inter Press Service (IPS) y se me ocurrió, haciendo uso de la credencial respectiva del Colegio de Periodistas, ir al Regimiento Tacna a ver cómo se desarrollaban los acontecimientos allí. Logré ingresar sin mayores problemas al lugar donde estaba el corazón mismo del conflicto y pasar en ese sitio casi doce horas, hasta que se produjo la entrega del Regimiento por parte del general alzado. Fue una experiencia intensa y sumamente interesante, que me dio una visión bastante completa del problema planteado. Tenía tres aspectos, dos propiamente coyunturales muy sensibles (mejores sueldos, que eran realmente bajísimos, y renovación del equipamiento, que en gran parte estaba obsoleto) y uno de mayor proyección y difícil formulación, pero que surgió nítidamente en mis conversaciones en el Tacna con los oficiales, casi todos mayores y coroneles: existía angustia por aclarar, en versión moderna, el rol de las FF.AA. en las tareas del desarrollo. Meses más tarde, en un encuentro que tuve con René Schneider, el comandante en jefe del ejército que surgió de la crisis del Tacna, me felicitó por un artículo mío, titulado “Crisis Militar”, publicado en la revista Mensaje (diciembre de 1969) porque, a su juicio, había mencionado este punto sobre el rol de los institutos armados en la sociedad chilena. Me confidenció que estaba preocupado precisamente de ese tema, que estaba escribiendo algo y que, en algún momento, me iba a invitar a conversar sobre la materia. Desgraciadamente Schneider murió asesinado al comenzar noviembre de 1970 y sus intenciones quedaron en nada. Fue un gran soldado y un espíritu cultivado, de gran sensibilidad humana. Su sucesor, Carlos Prats, también fue un hombre de esa estirpe. Augusto Pinochet, en cambio, que vino después, no tuvo, como veremos más adelante, esa calidad, lo que significó graves consecuencias para Chile. El contraste, además, entre los dos primeros y este último, resulta abismal. Pinochet era la vulgaridad misma. Schneider y Prats, al contrario, eran seres de gran finura moral e intelectual.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;¿Fracasó Frei como político? La pregunta es de difícil respuesta, porque en su vida conoció derrotas, pero también muchas victorias y éxitos. Hizo un gran gobierno en todos los aspectos principales de su programa, lo que la inmensa mayoría de los chilenos le reconoció siempre. Sin embargo, una cierta rigidez suya le impidió dar los pasos políticos indispensables para asegurar un segundo gobierno encabezado por un demócrata cristiano y, de algún modo, poder quizá volver a la presidencia nuevamente para un tercer período. Todo esto se frustró de modo lamentable, en gran medida por carencias y fallas atribuibles a su propio manejo. Cuando quiso llevar a los radicales al gobierno lo hizo con torpeza y por eso fracasó. Enrique Silva Cimma me relató en Caracas, en 1979, una gestión fallida que él hizo, a petición de Frei, para tratar de llevar a los radicales al gabinete. Frei trató de hacerlo sin consultar directamente con la Directiva radical, lo que hizo fracasar el intento. También manejó mal sus relaciones con la DC, que era su única base de sustentación política, contribuyendo a ahondar la crisis. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Aquí puedo contar una anécdota que refleja bastante la personalidad íntima de Frei. Raúl Troncoso, que era Secretario General de Gobierno y gozaba de toda la confianza del Presidente, me escuchó cierto relato sobre Venezuela que le pareció interesante darlo a conocer a su jefe. Aprovechando una circunstancia favorable, organizó una cena en la casa del Presidente a la que me invitó. Terminada la misma pasamos al salón de su sencilla casa de la calle Hindenburg para conversar un rato bebiendo un bajativo. En ese momento, Troncoso se las arregló para que yo contara mi experiencia en Venezuela, país que acababa de visitar. Relaté que me había tocado la suerte de ver el inicio del Gobierno de Rafael Caldera, quien inauguraba así el segundo gobierno demócrata cristiano en América Latina. Frei se interesó de inmediato y me escuchó con suma atención. Narré todo lo vivido y llegué a un punto en el que Frei me hizo preguntas detalladas. Se referían a la composición del Gabinete de su gran amigo Presidente de los venezolanos. Aquí se llevó una sorpresa, pues comprobó que Caldera había integrado a todas las corrientes de su partido, el COPEI, en su Gabinete, incluyendo algunos que habían sido duros críticos de su actuar político. Su comentario, hecho en tono algo pícaro, fue: “¡Admiro el estómago de Rafael. Yo no lo tengo tan firme!” Nos reímos los presentes de esta observación, pero después, ya a solas con Raúl Troncoso, convinimos que muchos de los problemas de Frei con el partido tenían su origen en esta “falta de estómago”. Frei era más sensible, tal vez, que Caldera, pero también menos flexible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;Una gran crisis en su gobierno fue, sin duda alguna, la suscitada por el rechazo en el Senado del permiso constitucional para poder viajar a Estados Unidos, respondiendo a una invitación del Presidente Johnson. Esa crisis marcó un punto de inflexión en las energías interiores del gobierno y del PDC. El manejo que hizo Frei de la misma adoleció de fallas que, en parte al menos, contribuyeron a este efecto. Dado el espacio que ocuparía aquí, en un anexo a estas memorias reproduciré un análisis que hice años después de estas circunstancias y de la correspondencia que tuve con el propio Frei al respecto y con otros altos dirigentes de la DC. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:0;"&gt;&lt;/span&gt;Por último, recomiendo leer a Cristián Gazmuri en su aguda reflexión final del capítulo VIII del tomo segundo de su libro “Eduardo Frei Montalva y su época”, publicado por Aguilar el año 2000 (páginas 777 y siguientes), donde indaga sobre las causas de que el gobierno de este gran hombre no haya sido sucedido por uno de la misma orientación política. En términos generales, comparto ese análisis.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-266734146727734212?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/266734146727734212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=266734146727734212' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/266734146727734212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/266734146727734212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/11/capitulo-iv.html' title='CAPITULO  IV'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-2203011769905938914</id><published>2008-01-15T19:40:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T18:58:24.394-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='economía nacional'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salvador Allende'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Radomiro Tomic'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='socialismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='marxismo leninismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Eduardo Frei Montalva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Balmaceda'/><title type='text'>CAPITULO  V</title><content type='html'>&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;GOBIERNO DE SALVADOR ALLENDE (1970 - 1973)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El final de la década de los 60 y, sobre todo, los primeros cuatro años de la década de los 70, forman una de las etapas más dramáticas de la historia chilena. La intensidad de esos años, que en parte viví junto a mi familia en Chile y, sobre todo, en Valparaíso y Viña del Mar, dejaron un recuerdo imborrable de experiencias. Narraré sólo algunas en este capítulo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Para comenzar, el año 1970 terminó mal para la DC chilena, pues sufrió la derrota en las elecciones presidenciales con Radomiro Tomic a la cabeza. Aunque su candidatura surgió en el contexto de una crisis interna de la DC, cuya manifestación más visible había sido la partida de un grupo importante de dirigentes que creó el Movimiento de Acción Unitaria, MAPU, pienso que dicho resultado electoral adverso fue principalmente obra del candidato, porque se manejó con poca flexibilidad y una demasiado escasa capacidad táctica. Siendo un hombre extraordinario, que se hacía querer por su brillante intelecto, su fantástica oratoria y su honestidad a toda prueba, era tan vehemente y categórico en sus apreciaciones, que dejaba poco espacio para la discusión de sus decisiones políticas y la revisión de su conducta concreta. Esto era particularmente fuerte cuando se trataba de moverlo a revisar y cambiar sus actuaciones políticas. Con los años, pasados los episodios que voy a relatar a continuación, cambió algo esta actitud. Recuerdo haber discutido un par de veces con él y haberlo dejado pensando. Una vez lo hice por escrito. Aunque me hizo poco caso, me escribió elogiando los comentarios realizados. Dejaré constancia de esto más adelante, en anexos a estos apuntes. Lo dicho no desmerece su enorme calidad humana y política. Defendió el cobre chileno como quizá nadie lo ha hecho hasta ahora en la historia del país. Ideó y logró en el Congreso la aprobación de la ley que creó la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas, que, en su primera fase, de redacción de un proyecto, él trabajo con todo detalle, recurriendo al consejo de quienes éramos todavía dirigentes juveniles y universitarios. Estuve en un par de encuentros con él y recuerdo su entusiasmo, su disciplina de trabajo, su rigor y su capacidad creativa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Dos grandes fallas tuvo Radomiro Tomic en la definición de su candidatura presidencial: la primera, fue su relación ambigua, distante y hasta crítica con el gobierno de Frei, lo que, en definitiva, lo perjudicó; la segunda, estuvo constituida por la forma como enfrentó a la izquierda y a Allende. Fueron deficiencias serias, que gravitaron durante toda su campaña y en su resultado final. Su candidatura perdió votos por su flanco derecho, favoreciendo a Alessandri, que estuvo a punto de ganar por estrecho margen, como en 1958. Al negarse a marcar siquiera algunas mínimas diferencias con Allende contribuyó a darle credibilidad a la campaña publicitaria de la derecha, que decía: “Tomic y Allende son lo mismo. Por eso, vote por Alessandri”. Algunos votos se perdieron también hacia la izquierda, pues esta conducta alimentaba la idea de quienes consideraban que, si ambos eran “lo mismo”, entonces era preferible votar de una vez por Allende, a quien se le creía más seguro y/o auténtico en sus posiciones revolucionarias. Allende, por el contrario, mostró lo que era tener capacidad táctica: convirtió su proyecto ideológico, llamado “vía chilena hacia el socialismo”, ¡en 40 medidas básicas e iniciales de gobierno, que comenzaban con la de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;asegurar medio litro de leche diario para cada niño chileno!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Respecto a la primera falla, algo irracional, distanciaba a Tomic de Frei y vice-versa. En lo personal, ambos cultivaban, creo que sinceramente, una gran amistad, pero, en lo político, tendían a separarse. Se respetaban, pero, a la vez, parecían seguir caminos diversos, aunque eso fuera sólo apariencia, más que realidad profunda. Frei aceptó varias veces ideas de Tomic, como la Marcha de la Patria Joven (Tomic había lanzado la idea de una “marcha de la patria joven latinoamericana sobre Panamá” en 1962, en el balneario de San Sebastián, ante dirigentes juveniles latinoamericanos). El final del histórico discurso, con el que Frei cerró dicha marcha y su campaña presidencial, también se basó en una idea -adaptada, por cierto- expuesta por Tomic en un saludo que le envió a los jóvenes DC de América Latina en 1960.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Durante el gobierno DC, Tomic fue embajador de Frei en los Estados Unidos durante tres años y actuó públicamente en forma impecable y brillante. Pero internamente formuló muchas críticas, verbalmente y por escrito. Frei las recibía con irritación contenida. No las compartía. A su vez, tampoco sentía simpatía por la forma como Tomic planteaba las cosas. No le gustaba su estilo tan vehemente, tajante y algo voluntarista. Pero, aunque se cuidaba de exteriorizar críticas directas, se palpaba su distancia e incomodidad, y esto inhibía a los miembros de su gobierno para darle apoyo al que era obviamente su candidato. Durante la campaña electoral Tomic dejó entrever claramente que consideraba insuficiente lo hecho por Frei. Su gobierno, de llegar a ganar las elecciones, no sólo no daría paso atrás alguno (“¡ni un paso atrás!” decía una canción de su campaña), sino que iría más allá de lo hecho hasta entonces, tomando medidas aún más decididas y “revolucionarias” (¡la palabra sagrada de esos tiempos!) que las llevadas a cabo por Frei.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Sobre el segundo aspecto, relato una anécdota. Sucedió dentro del Comité Político de la campaña presidencial de Tomic, al que ingresé invitado por Luis Maira. Pertenecían a este cuerpo especial personeros tan diversos como Renán Fuentealba, Claudio Orrego Vicuña, Tomás Reyes, Jorge Cash, Patricio Aylwin, Pedro Felipe Ramírez y Bosco Parra. Pues bien, se llegó a la conclusión unánime de que se necesitaban actos diferenciadores en relación con la candidatura de Allende. Era necesario detener la hemorragia de votos por el costado derecho de la candidatura Tomic, que, a la luz de algunos sondeos, se estaba produciendo con toda claridad. Surgió, así, el problema de planteárselo al candidato, cuya reacción negativa se temía. Para no despertar susceptibilidad alguna en él, se eligió a Bosco Parra, un hombre de su total confianza, para exponerle el punto. Lo hizo con transparencia y extraordinaria solidez. Era difícil contradecir su argumentación. Tomic escuchó en silencio su exposición y reaccionó después, sin entrar a una discusión, en forma categórica: si se imponía el criterio desarrollado por Parra, él renunciaba a su candidatura. Ahí terminó el debate y el intento de rectificar un poco. No aceptó la argumentación, que se fundamentaba en una necesidad táctica, aduciendo razones de principio. O sea, mientras su equipo electoral razonaba en un nivel, el táctico, que es tan importante en las campañas electorales, Tomic lo desconocía, haciendo de su perspectiva, desarrollada exclusivamente en el ámbito de los principios y de la estrategia, el único criterio normativo de su acción. Su rigidez era evidente. Más ejemplos de esta forma de actuar podrían encontrarse con facilidad en un estudio detallado de su vida política, necesaria por su gravitación en el país. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El hecho es que ganó Allende y empezó un nuevo proceso político que fascinó al mundo y que opacó al período de Frei, no por sus realizaciones, algunas de las cuales se arruinaron al poco andar, sino por su novedad. En tres años (o mil días, como se ha dicho) Chile vivió una etapa irrepetible de su historia, en que se jugó todo su destino futuro por varias décadas. El modelo que se pretendió llevar a cabo, la llamada “vía chilena al socialismo”, fracasó estruendosamente y le abrió paso a la revolución neoliberal de Pinochet. Cayó víctima de sus propios errores, desde luego, pero arrastró a todos los sectores del país, que debieron asumir ante la gran Historia su propia cuota de responsabilidad, sepultando además a la democracia chilena por casi dos décadas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Personalmente viví esta fase con real interés. Me retiré a tareas que me permitieron ser más un observador que un actor, a pesar de algunas actuaciones mías que narraré más adelante. Tuve que hacer análisis político fino de la realidad chilena para ganarme la vida. Durante casi tres años le hice informes de lo que pasaba en el país a los miembros de la Junta del Acuerdo de Cartagena o Pacto Andino, con sede en Lima. Buscando quién pudiera mantenerlos al día, a través de un muy querido amigo y gran periodista, Alejandro Cabrera, que estaba encargado de la Unidad de Comunicaciones del joven organismo subregional, dieron conmigo y me contrataron por una módica suma, que, como era en dólares, en Chile lucía muy bien. Los informes que hice, en forma de cartas a mi amigo, contienen mucha información y análisis de este período. Creo que, en general, fueron certeros, sobre todo, cuando comenzó a aproximarse la catástrofe. Me equivoqué eso sí en la orientación política que se impondría dentro de los militares. Jamás imaginé que se entregarían tan completamente a la derecha. En este error estuve, creo, junto a Tomic y algunos más, que también creyeron que podía imponerse dentro de los militares una línea progresista, un poco “a la peruana”, siguiendo el modelo del general Velasco Alvarado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;También trabajé como comentarista internacional de TV, en el Canal 4 de Valparaíso, perteneciente a la Universidad Católica de ese puerto. Tenía a mi cargo el análisis de los principales hechos mundiales dentro del noticiario de las 22 horas tres veces a la semana, más otras participaciones haciendo entrevistas que salían directamente al aire. Todo esto me hacía mantener una actitud prudente de observador, puesto que debía tratar de ser ecuánime, siguiendo la línea de un canal que pretendía mantener cierto nivel que lo hiciera merecedor de su carácter universitario. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Trabajé igualmente en la Vice-Rectoría de Comunicaciones de la UCV, junto al Vicerrector, Juan Orellana Peralta, mi gran amigo de toda la vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Por último, hice clases en un curso de relaciones internacionales en la Universidad Católica de Valparaíso. En esta condición de académico tuve una vez, en el Senado de la Universidad, una participación protagónica de la cual hasta hoy me siento orgulloso. Estábamos a fines de junio de 1973 y los estudiantes, dirigidos por un joven DC muy influido en ese momento por la gente de derecha, se habían tomado la Universidad y habían declarado que sólo la abandonarían cuando renunciara Allende. La situación era, en extremo, peligrosa. De acuerdo con algunos profesores del Movimiento de Reforma, decidí jugarme el todo por el todo y hablé en el Senado Académico pidiendo el fin de la toma. Lo hice a través de un meditado discurso que escribí y que reproduzco en estos apuntes como anexo. Mi intervención golpeó fuerte en el ambiente y precipitó el fin de la crisis de ese momento. La Universidad reanudó sus actividades y públicamente apareció en una posición ponderada de búsqueda de una salida pacífica a la gran crisis nacional.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Volviendo al gobierno de Allende, debo decir que me abrumó ver la cantidad de errores que cometió, comenzando por el primer mandatario. Allende era un demócrata a carta cabal, pero también un hombre deseoso de hacer una revolución que llevara al país al socialismo, ideal en el que creía con la fe de un carbonero. Su programa, llamado “Vía chilena al socialismo”, quería ir, por cierto, más lejos que el de Frei, pero tenía algunas continuidades obvias, dada la similitud de diagnóstico del cual se partía.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Sin embargo, lo central no estuvo en el programa planteado al país, que nunca fue llevado a cabo plenamente, sino en la dinámica desatada al asumir la Presidencia de Chile un político marxista. En el panorama mundial de “guerra fría” por el cual se atravesaba, el peor enemigo de un desarrollo pacífico en Chile bajo premisas como las planteadas por Allende se llamaba “polarización”. Caer en ella equivalía a precipitarse en un abismo sin fin conocido y era casi lógico suponer que los sectores opuestos más extremos buscarían llegar a ese punto.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;De hecho sucedió así y la derecha se preparó desde un comienzo para derrocar a Allende. Incluso, hizo variados esfuerzos por impedir que asumiera como Presidente de la República. La DC, en este cuadro, quedó emparedada entre esa derecha conspiradora y una izquierda donde poco a poco fueron ganando terreno las posiciones más extremas. Esta situación, quizá, pudo haberla llevado a su desintegración, de no mediar una fortaleza interna que tenía, nunca reconocida y entendida por los observadores externos a la DC, que solían -y suelen hasta hoy- anunciar su desaparición de la escena nacional.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Sobre el Gobierno de Allende existe una vasta literatura. A los primeros análisis que se apresuraron a hacer los sectores de los dos extremos, cargados de mucha pasión y falta de objetividad, siguieron después trabajos serios que fueron mostrando el cuadro en toda su extensión y complejidad. Hoy se logra un cierto consenso en varias cosas, incluyendo a personeros del sector más afectado, esto es, de la izquierda socialista.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Mi tesis central, que desarrollé en 1974 en un artículo que escribí con el profesor Dieter Nohlen, consiste en afirmar que el programa original de Allende nunca fue llevado a la práctica plenamente, porque se diluyó en la lucha con la extrema izquierda, por un lado, y con la derecha, por el otro. Particularmente corrosiva para Allende fue la extrema izquierda, cuyo discurso se apoderó de la escena y llegó a ser hegemónico dentro de la coalición gubernamental, mostrando la imagen que la derecha deseaba proyectar y que, por eso mismo, magnificó hasta la saciedad para alentar a los militares a intervenir. Ellos actuaron, en definitiva, sólo cuando se formaron la idea de que la estrategia de la extrema izquierda dominaba dentro de la Unidad Popular y del Gobierno, hasta el punto de aprestarse a dar un golpe de mano que les entregara el tan ansiado “poder total”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Para tratar de alcanzar alguna objetividad en el análisis histórico de todos estos años resulta indispensable darle una mirada global al país que dejó Allende tras de sí.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La situación económica mostraba, al terminar el gobierno de Allende, las siguientes características, que he tomado prestadas a Sergio Molina de un artículo que publicó en la revista "Mensaje":&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a) El proceso inflacionario se había acelerado “a niveles desconocidos hasta esa época” (¡el alza del costo de vida llegó a superar el 1% al día!); b) el desajuste entre la demanda y los bienes disponibles “había producido una escasez creciente de bienes y servicios” (el mercado negro adquirió una presencia inédita en el país); c) se había realizado una masiva transferencia de activos “de propiedad privada a propiedad o control del Estado” (que se manejaron con muy poca eficacia y racionalidad); d) existía un “retroceso en el mejoramiento relativo del ingreso de los asalariados que se había alcanzado en 1971" (hecho paradojal y grave en un gobierno que pretendía estar al servicio de los trabajadores y de los más pobres); e) había una disminución “del producto interno bruto, en relación con el nivel alcanzado en 1972”; y f) existía un “extraordinario aumento de la deuda externa” y una “crisis del comercio exterior”. (Cf. Molina 1974: 11)&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Socialmente, la división entre sectores ricos y pobres se mantuvo a la larga sin grandes modificaciones. El avance relativo en ese aspecto, que se produjo durante el primer año de gobierno, se perdió en el desorden económico de los dos años siguientes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Políticamente, la polarización había llegado a límites que parecían imposibles de ser superados. Los adversarios habían pasado a ser enemigos. El lenguaje predominante era de naturaleza bélica. El choque se fue haciendo cada vez más violento. Se hablaba livianamente de guerra civil.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El desenlace del 11 de septiembre de 1973 constituyó la culminación de esta dinámica infernal. Marcó el fin de una era histórica y el comienzo de una nueva.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;En esta mirada de conjunto la figura de Salvador Allende merece un comentario.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Era un tribuno notable que formaba parte del sistema constitucional vigente. Se movía en él con soltura y hasta solemnidad. Quería cambios profundos, pero estaba convencido de que debían llevarse a cabo dentro de los canales democráticos establecidos. Era elegante y de gustos burgueses, que sus adversarios le reprochaban. Amaba a su patria y a su pueblo. Era en el fondo un idealista romántico. Se confesaba marxista y hasta marxista-leninista, aunque existió siempre la impresión de que no sabía con rigor académico lo que eso significaba. Había aprendido esto en la "universidad de la vida", como se lo comunicó a Regis Debray en una entrevista famosa y larga publicada en la revista "Punto Final" en marzo de 1971. Quiso ser Presidente para servir a los más pobres, dignificando su vida, haciéndole justicia a sus ahnelos de redención. En su relación con los comunistas le temió siempre a la idea de tener que pasar a la historia chilena como otro Gabriel González Videla, el radical que llegó a la Presidencia apoyado por el partido comunista y que poco después lo puso fuera de la ley y persiguió a los dirigentes como sus peores enemigos. Por eso, cuidó su relación con este partido y evitó ponerla en peligro de romperse. Interiormente, creo que se sentía muy cercano a la figura trágica de Balmaceda. "No quiero ser otro Balmaceda" exclamó una vez, para indicar que no deseaba la muerte por suicidio. Pero, a la vez, estaba dispuesto a ello, como lo demostró en su hora. Su final lo convirtió en un arquetipo que crece con el tiempo. En el siguiente capítulo, dedicado al golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, volveré a referirme a él.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-2203011769905938914?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/2203011769905938914/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=2203011769905938914' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/2203011769905938914'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/2203011769905938914'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/11/capitulo-v.html' title='CAPITULO  V'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-926343308857660187</id><published>2008-01-13T11:07:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T18:57:24.199-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Salvador Allende'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Golpe de Estado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pinochet'/><title type='text'>CAPITULO  VI</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: -28.35pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;GOLPE MILITAR: 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: -28.35pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: -28.35pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;El golpe militar del 11 de septiembre de 1973 dividió violentamente la historia de Chile en dos, con una profundidad que aún no logramos medir plenamente. Falta sencillamente la perspectiva que da el tiempo y la distancia frente a los hechos para poder hacerlo. En lo personal, cambió la vida de varias capas generacionales de políticos, en una de las cuales yo también me encontraba. A algunos les costó la vida o sufrieron terribles daños a través de torturas físicas y psicológicas, o tuvieron que exiliarse. A otros les significó el fin de su trayectoria política o también profesional. A mi familia directa y a mí, sin estar perseguidos en ningún momento, nos costó varios años más de lo presupuestado de alejamiento de Chile, que, por fortuna, aprovechamos bien, junto a chilenos exiliados que hicieron algo semejante, estudiando y preparándose para incorporarse en una nueva etapa histórica del país. Pero nuestra forma de insertarnos en la política chilena cambió sustantivamente. Nada fue igual al pasado y todos nuestros cálculos de esa época fallaron y modificaron cualquier plan que hubiésemos podido haber diseñado. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La verdadera historia del golpe tal vez no se escriba nunca completamente. Sus actores principales han dejado testimonios que tienden a embellecer su acción, mientras han procurado borrar al máximo las huellas de sus fallas. Pinochet, sobre todo, ha tratado de demostrar que fue el primero de todos en ver claro y saber lo que tenía que hacer, tal vez para ocultar el hecho verdadero de que se subió al carro al final de los finales, cuando ya no tenía alternativa para retroceder. Sus intentos han sido tan burdos, que delatan precisamente lo contrario de lo que quiere demostrar. Eso sí, una vez que dio el paso se acabaron sus vacilaciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En cualquier caso, mi visión global, que abarca el golpe y una buena parte del gobierno dictatorial de Pinochet, puede resumirse en algunos puntos centrales:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;1.- Los militares fueron convirtiéndose dinámicamente en actores políticos principales de la vida nacional, a lo menos desde el “tacnazo” del general Viaux en octubre de 1969 contra el Presidente Frei Montalva (Cf. Boye, Crisis militar, en: “Mensaje” de Diciembre de 1969). Su insatisfacción respecto de su “rol” en la sociedad chilena venía creciendo desde mucho antes. Allende los involucró en varios momentos de su gobierno, pero no lo hizo en forma estable. Los llamó dos veces a integrar su gabinete y en ambas ocasiones los despidió después de un tiempo. Al final, cuando más los necesitaba, no le respondieron como quería, perdiendo por completo el control sobre ellos. Pero no actuaron contra él solos, sino acompañados y estimulados por la derecha, que logró de esta forma retornar a un poder que le iba siendo cada vez más esquivo durante el siglo XX. De una publicitada y proclamada defensa de la democracia, se convirtió en la fuerza política de apoyo de la dictadura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;2.- El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 fue posible porque muchos factores simultáneos confluyeron para permitirlo. La mecánica política, social, económica, militar y hasta cultural, ha sido bastante estudiada y está relativamente clara. Se trató de un hecho mayor, de una contrarrevolución, explicable, aunque no&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;justificable, en el contexto en que se dio. Ninguna interpretación unilateral o monocausal es válida. Eso&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;reduciría un fenómeno extremadamente complejo a simplismos que no se sostienen con ningún análisis medianamente cuidadoso y riguroso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;3.- Las responsabilidades políticas, con todas sus implicancias, están ampliamente repartidas; pero, si se hace una lista que vaya de mayor a menor, será siempre encabezada por Allende, la coalición gubernamental que le dio sustento y, sobre todo, la extrema izquierda, con su influencia indudable en esos años. Esto no elimina la importancia de la conspiración de la derecha desde el mismo 4 de septiembre de 1970 en la noche, de la intervención americana hoy más que probada, de la actitud claramente hostil de los jueces de la Corte Suprema hacia el gobierno de Allende, de la hostilidad abierta y agresiva de los colegios profesionales, de los camioneros, de la DC y su postura de “no dejarle pasar una” al gobierno, de la traición de Pinochet al Presidente que lo había designado en el cargo pocos días antes, etc. Como lo dijo con clarividencia Radomiro Tomic en su famosa carta a Carlos Prats del 25 de agosto de 1973, o sea, escrita en el borde del abismo: “&lt;u&gt;La turbia ola de pasiones exacerbadas y violencia, de ceguera moral e irresponsabilidad, de debilidades y claudicaciones, que estremece a todos los sectores de la nacionalidad y que es obra, en grado mayor o menor, de todos ellos, amenaza sumergir el país tal vez por muchos años. Sería injusto negar que la responsabilidad de algunos es mayor que la de otros, pero, unos más y otros menos, entre todos estamos empujando a la democracia chilena al matadero. Como en las tragedias del teatro griego clásico, todos saben lo que va a ocurrir, todos desean que no ocurra, pero cada cual hace precisamente lo necesario para que suceda lo que pretende evitar&lt;/u&gt;.” Por cierto, de nada sirvió tanta clarividencia... Cuando estas palabras fueron escritas ya era demasiado tarde. Los dados estaban echados. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;span style=""&gt;                                                                                                          &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;4.- La forma tan extremadamente violenta como se dio el golpe (con bombardeo y destrucción parcial grave del palacio de La Moneda y de la casa del Presidente,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;entre muchas otras cosas) selló desde un comienzo las posibilidades de un retorno rápido a la democracia, pero esto no fue visto así por los actores políticos de izquierda y de la DC, desplazados por el nuevo régimen, que creyeron al comienzo en un gobierno militar de corta duración. Esta equivocación clamorosa se debió en gran medida al desconocimiento que había en la clase política respecto a los militares chilenos y a la verdadera capacidad política operativa de los partidos de izquierda y de centro en un régimen de dictadura como el que se instaló el 11 de septiembre de 1973. Al momento del golpe había muy pocos estudios sobre las Fuerzas Armadas chilenas. Recuerdo algunos escritos proféticos dentro de la DC, pero sin eco, de Alberto Sepúlveda Almarza, y un libro del francés Alain Joxe de 1970 (“Las Fuerzas Armadas en el sistema político chileno”), que despertó algún interés, pero sólo en pequeños círculos de estudiosos. La extrema violencia del golpe, que le costó la vida a tantos chilenos en sus primeras semanas, quedó grabada con fuerza simbólica, en dos de los muchos gravísimos hechos acaecidos. El primero estuvo compuesto por los inútiles y absurdos bombardeos del Palacio Presidencial de La Moneda y de la residencia del Presidente Allende. Con estos actos se le dijo al país que se destruía el viejo edificio constitucional de la democracia chilena. El segundo, compuesto por los saqueos de las casas de Pablo Neruda, en los mismos momentos en que él agonizaba en una Clínica de Santiago, le habló al país de odios que llegaban hasta tocar a una de las glorias de la literatura chilena y universal de todos los tiempos. Eran odios ideológicos (anticomunismo) y culturales que quedaron aquí plasmados para siempre en la memoria histórica de Chile y el mundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;5.- Sólo hubo guerra civil en la mente de los sectores extremos enfrentados, pero no en la práctica. En verdad, fue un fantasma verbal, retórico, semántico, levantado primero por el partido comunista durante el gobierno de Allende (recordar su campaña de “No a la guerra civil”) y por la derecha y la cúpula militar después, que utilizaron ampliamente, sobre todo “a posteriori”, como pretexto para apoyar el golpe y justificar las violaciones masivas a los derechos humanos. Pero la verdad es que desde el abortado intento de golpe, que fue llamado “tancazo” o “tanquetazo”, encabezado por el coronel Souper el 29 de junio de 1973, el alto mando de las FF.AA. (Pinochet, entre ellos) sabía que la izquierda allendista no tenía capacidad de fuego real como para enfrentarlas con éxito y mucho menos para derrotarlas. Las motivaciones de los golpistas fueron ideológicas y no siempre basadas en realidades sólidas. El famoso “Plan Z” fue un invento completo, un engaño total. Prometieron mostrar las pruebas. Nunca lo hicieron, porque no podían. Dichas pruebas no existían. Si las hubieran tenido, no habrían vacilado un instante en mostrarlas, pues ellas les habrían proporcionado un argumento sólido en favor del golpe, legitimándolo políticamente mucho. Cometieron fraude que hasta hoy engaña a algunos. Las siguientes palabras del general Odlanier Mena, que fue jefe de la Central Nacional de Inteligencia, CNI, durante el gobierno de Pinochet, constituyen un impresionante y elocuente mentís a la idea de la guerra civil y a la afirmación de que los militares habrían actuado debido a que estaban perfectamente informados de que existía un plan (“Z”) para eliminarlos: “&lt;u&gt;Pregúntenme por qué ocurrieron las violaciones a los derechos humanos, por qué las torturas y los detenidos-desaparecidos. Yo les voy a responder que la causa estuvo, en buena medida, en una deficiente información de inteligencia en el período anterior e inmediatamente posterior al 11 de septiembre&lt;/u&gt;.” Y agrega sin inmutarse: “&lt;u&gt;En el 73 ocurrieron muchos desaparecimientos, muchas torturas y muchas muertes que después se han ido explicitando. Y eso se debió a que por un defecto de información, se tenía la impresión de que se enfrentaba una guerra civil&lt;/u&gt;.” (Diario “La Segunda”, 8 de marzo de 1991) Mi modesto comentario es: a confesión de parte, relevo de pruebas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBodyTextIndent" style="margin: 0in 0.5in 0.0001pt 0in; text-indent: 27pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:12;" lang="ES-CL" &gt;6.- El PC fue durante el gobierno de Allende, paradojalmente podría decirse, la fuerza moderada y moderadora de la Unidad Popular. Otros sectores en esta misma línea fueron el MAPU-OC (Gazmuri), el PR y el sector allendista del PS. La Izquierda Cristiana, el MAPU (Garretón) y el sector mayoritario del PS se alinearon en posiciones cercanas a las del MIR, que se movía desde fuera de la Unidad Popular. El nervio de la estrategia comunista, en particular a partir del segundo año del gobierno de Allende, se expresó en la frase “consolidemos lo avanzado” y en el intento de evitar el enfrentamiento armado. Su espacio de maniobra dentro de la coalición de gobierno, por la creciente presión del otro sector, se fue estrechando con el paso del tiempo, hasta hacerse completamente ineficaz. La otra posición se tradujo en la idea de “avanzar sin transar” y en la convicción de que al final el uso de las armas tendría “la palabra”. En el antepenúltimo número de la revista “Punto Final”, de extrema izquierda, aparecido el 14 de agosto de 1973, el titular más visible que sus redactores colocaron en su portada fue “TIENE LA PALABRA EL CAMARADA MAUSER”. Aunque pudiera argumentarse por sus autores que era una actitud defensiva, lo cierto es que, sin tener la fuerza necesaria para hacer prevalecer al “CAMARADA MAUSER” estaban empujando a los allendistas al matadero. Ahora bien, durante los tres años de Allende, el evidente predominio de la estrategia moderada y realista de los primeros tiempos fue cediendo terreno a la estrategia maximalista y voluntarista en la segunda mitad del período. La percepción desde fuera de esta realidad fue decisiva para el vuelco interno producido en la cúpula de las FF.AA. Un creciente grupo de oficiales fue creyendo que el control del gobierno lo iba teniendo gradualmente la extrema izquierda y que Allende ya no dominaba la situación. Aunque el sistema político seguía funcionando en plenitud, y hasta mostraba resultados de arreglos que se conseguían por medio de negociaciones políticas (ver mi libro “Hermano Bernardo”, 1986, p. 191 y sigs.), la imagen que proyectaban los actores del gobierno, desde Allende, que no se decidía a definir una posición clara y tajante dentro de estos dilemas, hasta los moderados y los extremistas, alimentaba los temores de los altos oficiales, afianzados por una campaña “a todo trapo” de la derecha. ¡Revísense y léanse hoy los diarios de la derecha y de la izquierda de ese tiempo!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;7.- El 11 de septiembre de 1973 el Presidente de la República, Dr. Salvador Allende, se quitó la vida por sus propias manos. Durante muchos años se afirmó que había muerto acribillado por las balas del enemigo durante un enfrentamiento directo. Allende, que portaba una metralleta regalada a él por Fidel Castro, como quedó grabado para la posteridad en una histórica foto, disparó al parecer desde la Moneda un par de veces, pero, por todo lo que se sabe de sus movimientos de ese día, esa habría sido en cualquier caso, de ser efectiva, una actividad esporádica y más bien de carácter simbólico, de aliento a quienes tenían a su cargo la tarea específica de defender el Palacio de la Moneda. En cambio, el testimonio del médico Gijón, que dice haber visto el instante del suicidio, nunca ha sido desmentido. La única foto del cadáver de Allende que se ha publicado hasta ahora, una vez en la RDA en 1973 y otra por mí en la revista “Análisis” en 1983 (ver Suplemento de “Análisis” Nº 1, Septiembre de 1983), descarta por completo la posibilidad de que Allende&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;haya sido acribillado por terceros. En cambio, muestra su cabeza semi-destrozada por las dos balas de la metralleta que él accionó para quitarse la vida, disparándose desde la barbilla hacia arriba, en una especie de “tiro de médico” que le aseguraba la muerte instantánea, al revés de la agonía, presenciada por Allende, de su íntimo amigo y colaborador, el periodista Augusto Olivares, quien se había disparado en la sien una hora y media antes. Este hecho del suicidio del Presidente, que sólo tiene parangón con el de Balmaceda, revela, a mi juicio, el alto sentido del deber histórico que tuvo Allende, quien no se dejó tocar físicamente en vida por los que querían expulsarlo del poder apoderándose de él para mandarlo al exilio y, con seguridad, mandarlo a matar después. En este sentido, también puede afirmarse que él fue asesinado, porque se lo acorraló hasta el punto de no dejarle prácticamente otra alternativa que la del suicidio. Estas consideraciones me llevaron a decir, en una intervención mía en la Universidad Central de Venezuela en septiembre de 1998, que en su muerte habían participado dos voluntades, la de los golpistas y la de él mismo. A mi juicio, Allende obró, así, muy responsablemente y defendiendo la majestad de su cargo y la dignidad del régimen democrático dentro del cual él había querido, a lo largo de toda su vida, hacer realidad sus ideales de justicia. Fue, tal vez, el mayor gesto de grandeza de toda su vida, como he oído decir más de una vez a partidarios suyos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;8.- La historia no olvidará tan fácilmente las violaciones masivas de los derechos humanos practicadas por el gobierno de Pinochet, ni lo liberará de responsabilidad personal y, desde luego ética y política, en esta materia. Siempre recordaré una cena con el entonces obispo de Antofagasta, monseñor Carlos Oviedo Cavada (posterior Arzobispo de Santiago y Cardenal), que tuvimos en Heidelberg, en la casa del sociólogo José Escaida, un grupo de becarios, en 1978. Allí el abogado Roberto Mayorga, que tenía gran capacidad para hacer preguntas difíciles, dirigiéndose directamente a Oviedo le dijo: “¿&lt;u&gt;Quién tiene la responsabilidad moral y política por la violaciones a los derechos humanos que se han cometido y se siguen cometiendo en Chile&lt;/u&gt;?” La respuesta fue seca y sin titubeos: “&lt;u&gt;Uno solo: Augusto Pinochet Ugarte&lt;/u&gt;”. Los hechos fueron tan traumatizantes para tantos chilenos, que tardará décadas la curación de las heridas. Esto opacará siempre otros aspectos de su gestión como gobernante, que fueron positivos para el país, a pesar del enorme costo social que pagó la población más débil por ello. Hay suficientes pruebas que avalan la responsabilidad personal de Pinochet en estos hechos. Desde el instante en que Pinochet asume la conducción del golpe hay huellas al respecto. Notable es la grabación de su voz ordenando medidas represivas. Allí queda meridianamente clara la intención de Pinochet de matar, en lo posible, a Allende. En un momento en que el Almirante Patricio Carvajal confirma con Pinochet que mantendrán el ofrecimiento a Allende de sacarlo del país, su respuesta es: “&lt;u&gt;Se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país y el avión se cae, viejo, cuando vaya volando&lt;/u&gt;.” En otra parte, Pinochet, siempre dialogando por radio con Carvajal, le dice, respecto a la gente que está por salir, rendida, de la Moneda: “&lt;u&gt;La opinión mía es que estos caballeros se toman y se mandan por avión a cualquier parte, e incluso, por el camino los van tirando abajo&lt;/u&gt;”. Esta era la catadura moral de quien se iba a hacer cargo ese mismo día de los destinos de Chile por los siguientes dieciséis años y medio...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;9.- La inesperada detención de Pinochet en Londres, a mediados de octubre de 1998, a raíz de un imprudente e inconsulto viaje suyo, demostró a los chilenos muchas cosas importantes. Por de pronto, puso de relieve la profundidad de las heridas causadas por acciones directas de su gobierno, que se habían traducido, en su momento, en violaciones masivas y sistemáticas a los derechos humanos en una escala desconocida hasta entonces por el país. Dejó en evidencia, igualmente, la horrorosa imagen internacional de su persona, que, en la práctica, significó convertirlo en un concepto, en una idea, en un arquetipo, representativos del mal, sinónimos de lo perverso en el planeta. Europa, gobernada mayoritariamente por la socialdemocracia, al igual que lo había estado para la época del golpe del 11 de septiembre de 1973, puso en evidencia que no lo había olvidado y no le había perdonado el derrocamiento de Allende, quien sí tenía buena imagen internacional en ese momento. La derecha chilena, isleña, provinciana, de una mediocridad penosa y lamentable, mostró además tener una ignorancia clamorosa de las raíces profundas de la cultura europea. En verdad, ofreció un espectáculo ridículo, triste. Aunque al gobierno de Eduardo Frei R-T este episodio le trajo problemas imprevistos y se vieron afectados principios de derecho internacional muy serios (inmunidad diplomática y, sobre todo, territorialidad de la justicia), Pinochet tuvo lo suyo en la etapa postrera de su vida. En efecto, experimentó, acompañado por su familia y sus amigos más cercanos, algo del dolor que él, con su gobierno, contribuyó a causarle a decenas de miles de compatriotas suyos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;10.- El régimen militar le dejó una herencia multifacética a la sociedad chilena, como no podía ser de otra forma tras estar decidiendo su destino en forma directa durante 16 años y medio. Las sombras han sido señaladas en forma sintética. Sobre las luces hay que decir algunas cosas. Hay sectores, siempre de derecha, que muestran las realizaciones económicas del gobierno de Pinochet como lo que justifica todo lo negativo que haya habido. Y, en verdad, en este aspecto tienen muchos puntos donde afirmarse, porque hubo un vuelco muy profundo en este campo, susceptible de ser calificado como “revolucionario”, por su radicalidad. El cambio aquí fue grande y sus efectos perdurables. Sin embargo, corresponde decir también que se cometieron graves errores en lo económico, pagándose un altísimo costo social por parte de los más débiles, que fueron los grandes perjudicados durante todo el curso de la dictadura.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;11.- Augusto Pinochet Ugarte, sujeto gris como el que más hasta poco antes del golpe, se convirtió en el último gran personaje de la historia chilena del siglo XX, siendo la figura central del corte radical experimentado por Chile a partir de aquel 11 de septiembre de 1973. Junto a Arturo Alessandri Palma, Carlos Ibáñez del Campo, Pedro Aguirre Cerda, Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende, integra el pequeño grupo de políticos más influyentes del país en este período. Una biografía política de él, que alguien escribiera, por ejemplo, con el rigor de las escritas por Isaac Deutscher sobre Trotsky y Stalin, arrojaría muchas luces sobre su persona y el entorno histórico en el que surgió, actuó y murió.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;En todo caso, a grandes rasgos, debo decir que el personaje no deja indiferente a nadie y va a ocupar largamente a los historiadores. Desde luego, está atravesado, en su propia persona, por enormes y complejas contradicciones. Hacia fuera despierta odios y amores irracionales y definitivos. Matizar en torno a él suena a herejía, a entrega vergonzosa a una u otra postura extrema. Mucha gente en Chile y en el mundo no acepta términos medio. En el extranjero su mala fama abarca a más personas que dentro de Chile. Para vastas capas de la población europea, por ejemplo, Pinochet es paradigma del mal, como ya fue dicho antes. Con sus actuaciones públicas, Pinochet le provocaba problemas incluso a sus partidarios, porque era tosco para hablar. Bastante vulgar en su lenguaje, muestra una faceta oscura de su personalidad. El día del golpe su forma de referirse a la gente de la UP (“jetones” y “mugrientos” son para él, entre otros, hombres tan respetables como José Tohá y Clodomiro Almeida, sus jefes hasta poco antes de ese día) y sus recomendaciones de eliminarlos, incluyendo a Allende (“y después el avión se cae”), este aspecto alcanza su máxima expresión, pero mantiene este carácter durante toda su vida. (Cf. Interferencia Secreta de Patricia Verdugo). Bernardo Leighton, víctima suya, -¡qué duda cabe!- lo llamaba "nuestro Pino". Cuando le pregunté la razón para considerarlo así, me respondió simplemente: "porque es nuestro, nos pertenece, nació entre nosotros, es chileno...". Tal vez aquí esté una explicación a lo menos contextualizadora de este personaje. Pinochet es en verdad un producto nuestro, chileno, sólo explicable en el país que los chilenos hemos creado a lo largo de nuestra historia, con todas sus luces, pero también con sus muchas sombras, que a veces tratamos de ocultar. Su complejidad refleja la de toda la sociedad dentro de la cual hemos vivido. Fuimos los chilenos los que inventamos el sistema político de la Constitución de 1833 y lo mantuvimos vigente hasta 1925, cuando nos dimos la Constitución que murió en 1973. Fuimos los chilenos los que participamos voluntaria o forzadamente en los eventos plebiscitarios de 1978, 1980, 1988 y 1989, generando situaciones que sólo nosotros podemos entender a cabalidad. Todo lo sucedido en nuestra tierra, desde antes de la Colonia hasta el presente, nos pertenece desde siempre y para siempre. Alegrías y sufrimientos acaecidos en tierra chilena son parte de una historia común. Así, somos los propietarios legítimos de terribles divisiones: carreristas y o'higginistas, pipiolos y pelucones, balmacedistas, ibañistas y pinochetistas con sus respectivos "antis", todos estos bandos han existido y existen desde nuestra independencia. Las guerras civiles del siglo XIX también nos pertenecen. Y, para terminar, el enfrentamiento político suicida que culminó en 1973 es, también, completamente nuestro. Creo que esta es la manera correcta, sana y elevada de ver las cosas para poder avanzar en la comprensión histórica de lo sucedido y tratar de lograr un cierto acuerdo relativo al respecto.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin-right: 0.5in; text-align: justify; text-indent: 27pt;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-926343308857660187?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/926343308857660187/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=926343308857660187' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/926343308857660187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/926343308857660187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/12/capitulo-vi.html' title='CAPITULO  VI'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-3719854937296161037</id><published>2008-01-11T01:40:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T18:56:09.780-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Memorias'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Golpe de Estado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='dictadura'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Pinochet'/><title type='text'>CAPITULO  VII</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; font-family: arial;" align="center"&gt;DICTADURA DE PINOCHET (1973 – 1990)&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Viví desde el 18 de agosto de 1973 hasta el 30 de Octubre de 1982 fuera de Chile. En ese período viajé sólo dos veces a Chile, en 1979 y 1980, por tres y dos meses respectivamente. Ya diré para qué. Esto me dio, en esos años, una cierta distancia frente a lo que sucedía en Chile, aunque como tema vital no me lo pude sacar ni por un momento de encima. Era demasiado grande el drama que vivían el país y un buen número de compatriotas, conocidos y amigos míos, como para quedar indiferente. Además, manejé, como muchos otros chilenos que vivieron esos años en el exterior, gran cantidad de información que en Chile no se conocía sino por muy pocas personas. La dictadura controlaba la circulación abierta de información, filtraba y censuraba. Eso no pasaba afuera. Chilenos que salían a visitar parientes en Europa, como le sucedió a mi familia y a muchos compañeros de estudio, se sorprendían de todo lo que sabíamos de Chile. Varios de ellos comprendieron recién entonces la realidad de la dictadura y de su eficacia para limitar la libre circulación de las noticias y de las ideas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Quizá lo primero que saltó a la vista en Europa fue la brutalidad del golpe.Muchas imágenes transmitidas desde Chile evocaron un pasado que los europeos trataban de superar. A los alemanes, el bombardeo y, sobre todo, el incendio de la Moneda, les recordó el incendio del Reichstag (parlamento), que le sirvió a Hitler para agregar argumentos favorables a su dictadura. Cuando vieron en la TV, días después, algunas piras de libros que eran quemados, el paralelismo con el nazismo se afianzó en su conciencia. Vi esta escena al lado del dueño de la casa en la que yo le arrendaba una habitación. Era un ex soldado de la Alemania de Hitler y simpatizaba claramente con los militares chilenos que acababan de dar el golpe. Pese a ello, cuando vio la quema de libros me comentó: “Por este camino van mal los militares de su país. Están cometiendo los mismos errores que cometió Hitler y que, a la larga, le costaron el poder y la vida.” En ese mismo instante pensé que, si este hombre criticaba esto, cosa que hacía desde una visión de extrema derecha, el rechazo en toda Alemania debía ser muy grande. No me equivoqué. Al propio Strauss, político socialcristiano de derecha que aspiraba a ser Canciller Federal, le costó popularidad su viaje a Chile y su apoyo a la dictadura chilena. Pinochet y su gobierno quedaron acorralados en Alemania y en toda Europa desde el comienzo. A lo dicho debe añadirse el prestigio de Allende y el impacto causado por su muerte. Hasta ahora muchos se resisten a creer en el suicidio, porque piensan que fue asesinado, lo que no perdonan.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Lo segundo fue más complejo. Giró en torno a la naturaleza del régimen instaurado. Los ocupantes del poder político buscaron endulzar lo que habían hecho y lo que se proponían hacer. Bautizaron el golpe como “pronunciamiento” y el régimen instaurado como “autoritario”. Fueron voladores de luces, al igual que el plan “Z”. La realidad era más dura y se hizo sentir desde el primer momento. Como sabemos, se creó la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) para servir de aparato político represivo al mando de un coronel, Manuel Contreras, que terminó siendo el rostro más siniestro de los primeros años de Pinochet. Dependía directamente del dictador, a quien informaba diariamente de lo que hacía bajo sus órdenes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Un tercer punto creó expectación: el régimen económico que se trataría de imponer. Al comienzo se vieron sólo medidas urgentes para acabar con el desabastecimiento, lo que se logró “milagrosamente” en pocos días, al aparecer, como por encanto, los productos del feroz mercado negro organizado durante el gobierno de Allende. También había que frenar la altísima inflación y reordenar del modo más rápido y simple posible la economía. Pese a esto, la dirección se perfiló con relativa rapidez. El Estado no sería en el futuro el principal actor del desarrollo económico, el que, además, sería entendido como puro crecimiento. Poco a poco su rol se iría reduciendo, para ser ocupado por el sector privado. El “modelo”, en su estructura básica, vigente hasta hoy (2007), estuvo en la cabeza de los asaltantes del poder desde el primer momento, en forma negariva, claro está, como anti comunismo o anti socialismo o ant estatismo. Era un rechazo ideológico y político más pasional que racional. Su implementación detallada fue obra posterior de los llamados “Chicago boys” (grupo de economistas formados en la Universidad de Chicago), que sí se habían venido preparando para esta ocasión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Podría dedicar largas páginas a desarrollar lo expresado en cada punto mencionado, pero sería un esfuerzo repetitivo. En efecto, existe una vasta literatura al respecto, parte de la cual he leído. El libro que más aprecio, por lo completo y sabio en todo su análisis, es el escrito por mi amigo Carlos Huneeus, titulado “El régimen de Pinochet” (Editorial Sudamericana 2000). Lo recomiendo vivamente a quienes deseen profundizar seriamente en este tema. Muy interesante y entretenido, aunque menos profundo, es el trabajo de los periodistas Ascanio Cavallo, Manuel Salazar y Oscar Sepúlveda, “La historia oculta del régimen militar” (Ediciones La Época 1988). En la bibliografía que colocaré al final de estos apuntes de Memorias haré más referencias a literatura sobre este período.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  style="text-align: justify;font-family:arial;" class="MsoBodyText"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En lo personal, debo contar una historia relacionada con mis estudios académicos. Como ya expuse, viajé a Alemania casi cuatro semanas antes del golpe. Debía haberlo hecho un año antes, pero, por compromisos académicos y laborales con la Universidad Católica de Valparaíso y con el Canal 4 de TV de esa misma institución de educación superior, postergué un año mis estudios. Como no cabía otra postergación la fecha quedó fijada casi un año antes, sin tener relación alguna con los acontecimientos políticos. Más aún, mi primer plan de estudios partió del supuesto que en Chile no sería destruida la democracia y que Allende gobernaría hasta completar su mandato. Quise estudiar a fondo la política exterior chilena frente al mundo socialista, porque vi debilidades muy grandes de diagnóstico y diseño de la misma. Mi idea era aportar al retorno al país un conocimiento más acabado sobre esta realidad. Por eso mismo, mi destino fue Berlín Occidental. Allí podría cumplir esta meta en la Universidad Libre, en el Instituto sobre Europa del Este. El golpe y esa profundidad anunciadora de un largo período dictatorial, me dejaron en el aire. El tema que me interesaba había perdido para Chile actualidad. Debía, en realidad darle un vuelco a lo que ya había comenzado a hacer. Después de cuatro meses en Berlín viajé a Heidelberg a visitar un profesor amigo, Dieter Nohlen, a quien había conocido en Chile algunos años antes. Al conversar sobre el tema me dijo que si cambiaba el eje central de mis estudios y elegía como ámbito América Latina él me recibiría gustoso en la Universidad de Heidelberg, en el Instituto de Ciencias Políticas donde él era profesor. Pocas semanas después se agregó un factor que precipitó todo. No encontré casa para arrendar en Berlín. Le escribí a Nohlen y él me respondió que en Heidelberg había viviendas para una familia como la mía. Con cinco hijos en ese momento era casi imposible encontrar una vivienda adecuada en Alemania. La decisión quedó tomada sobre la marcha y organicé la llegada de la familia para fines de febrero de 1974, lo que sucedió sin más demora.&lt;span style="" lang="EN-US"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Entre medio, hice uso de una invitación que tenía del gobierno de Israel para visitar ese país y pasé allí la Navidad de 1973 y el Año Nuevo. Fue una experiencia interesantísima. En Octubre de ese año se había producido la guerra de Yom Kipur, entre Israel, Siria y Egipto. La victoria israelí no había sido fácil, pues hubo momentos en que los egipcios avanzaron por territorios ocupados por Israel con gran ímpetu y sólo fueron frenados cuando sus enemigos lograron organizar una contraofensiva que los llevó a estar a 100 kms. de El Cairo. Ese empate permitió la tregua y, más tarde, la negociación de la paz. En mi viaje me llevaron a los escenarios directos de la guerra. Incluso fui testigo de una ruptura del cese del fuego en el desierto de Sinaí. Fue sobrecogedor ver una escena bélica real y no en la pantallas de un cine o de la TV.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La vida en Heidelberg fue muy grata y de mucha calidad, a pesar de la estrechez de los recursos. La belleza de la ciudad y gran parte de su entorno hacían una importante contribución a ello. El ambiente predominantemente universitario convertía el lugar en muy apto para el estudio y la reflexión. La Universidad, pronta cumplir 600 años de existencia en ese tiempo, estaba dotada de excelentes bibliotecas y de infraestructura adecuada para trabajar académicamente. Se agregó a esto la presencia de becarios de la Fundación Adenauer que conocíamos desde antes y con los cuales desarrollamos una convivencia estrecha. Nacieron amistades duraderas y enriquecedoras.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;En 1978 recibí una noticia que cambió el curso de mi actividad en Alemania: el Instituto para el Nuevo Chile, fundado un año antes en Rotterdam, Países Bajos, encabezado por Jorge Arrate, aprobó un proyecto mío para ayudar a Bernardo Leighton a escribir sus memorias. (La historia completa de este hecho está relatada en las tres introducciones que le escribí a mi libro "Hermano Bernardo", en sus sucesivas ediciones, que el lector de estas memorias encontrará completas en http://hermanobernardo-oboye.blogspot.com) Este hecho tuvo la virtud de llevarme a Chile dos veces en un año, con el objeto de trabajar directamente con el personaje. Pude, así, apreciar en forma viva los cambios producidos en Chile por la dictadura. Habían transcurrido más de cinco años desde mi partida y el régimen militar se hallaba consolidado y realizaba políticas que introducían cada vez más profundamente, transformaciones en todos los ámbitos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: justify;font-family:arial;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="arial" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Cuando regresamos a Chile en Octubre de 1982 la situación había sufrido ciertos vuelcos significativos. La economía se encontraba entrando a una crisis profunda, mientras la población comenzaba a perderle el miedo a la dictadura. En 1983 comenzaron protestas masivas que, a lo menos al estallar, sorprendieron a Pinochet y su gobierno. A partir de entonces vino un proceso largo, intenso, difícil, que viví muy directamente, y que culminó con el fin del régimen militar el 11 de marzo de 1990. Contaré en futuros capítulos lo principal de este período.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: arial;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;!--[endif]--&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="text-align: justify; font-weight: bold;"&gt;&lt;span style=";font-family:arial;font-size:130%;"  &gt;&lt;span style="font-size:12;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-3719854937296161037?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/3719854937296161037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=3719854937296161037' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/3719854937296161037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/3719854937296161037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/12/capitulo-vii.html' title='CAPITULO  VII'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-2439257385262348949</id><published>2008-01-09T01:02:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T18:54:48.381-08:00</updated><title type='text'>CAPITULO  VIII</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;EXILIO CHILENO&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Desde muy pronto después del golpe militar se comenzó a formar un vasto exilio chileno. Varios miles lograron refugiarse en las embajadas y poco a poco fueron abandonando el país, a medida que las autoridades uniformadas les daban el salvoconducto autorizando su salida. Estos compatriotas se dispersaron por el mundo, sufriendo un vuelco en sus vidas jamás imaginado por ellos. Casi todos, además, se aprontaron, al empezar esta aventura,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;a regresar relativamente pronto a su patria, apenas se acabara la dictadura, a la que le diagnosticaban una corta duración. Como sabemos, la ilusión de un retorno rápido, se fue desvaneciendo poco a poco, causando mucha frustración a quienes se habían aferrado a ella como a un dogma de fe. Hubo hasta suicidios por esta causa, sobre todo entre quienes llegaban a países donde ignoraban completamente el idioma y se deprimían en la mayor de las soledades. Recuerdo un encuentro casual, en una estación de ferrocarril, con un pastor protestante chileno que vivía en Holanda. Me contó casos concretos, vividos de cerca por él, realmente conmovedores. Todos habían sido bien recibidos y no habían sufrido pellejerías materiales. Pero estaban en suelo ajeno, en una cultura muy diferente y sofisticada. No la entendían. Tampoco querían hacerlo, pues suponían que esta prueba sería de breve duración. Al irse dando cuenta de que ese cálculo era un error, más de uno se quitó la vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En lo personal, salí de Chile, como ya indiqué antes, el 18 de agosto de 1973 hacia Alemania. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En la ruta pasé a visitar a mi hermano Enrique a Quito, donde vivía desde hacía unos años con su familia. Fui atendido no sólo por él, sino también –y muy obsequiosamente- por el embajador chileno, Rigoberto Díaz, que se las daba en ese momento de allendista acérrimo y que más tarde no tuvo problemas para representar y defender la dictadura, con entusiasmo y rigor. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Seguí hacia Caracas, donde vivían mis suegros. Estuve allí algunos días, visitándolos a ellos y, también, a algunos buenos amigos venezolanos. Gobernaba en ese momento Rafael Caldera, ante quien, en su segundo gobierno, presenté credenciales como embajador de Chile en septiembre de 1995.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Finalmente volé a Nueva York, para ver a Gabriel Valdés, mi ex jefe en la Cancillería chilena, con el que mantuve siempre una gran amistad y estrecho contacto. Me alojé en su casa y ahí nos enteramos juntos de que en Chile había renunciado a la Comandancia en Jefe del Ejército, el general Carlos Prats, y había sido designado reemplazante suyo Augusto Pinochet. Recuerdo que discutí con Valdés, porque él creyó que Allende manejaría de todas maneras la situación. Yo, en cambio, sin saber siquiera algo de Pinochet, le dije que consideraba a Prats como la pieza clave del gobierno, el muro de contención entre el Ejecutivo y los militares golpistas, y que ahora, con su partida, veía perdido a Allende, así fuese Pinochet leal a él en ese momento. Le conté lo vivido por mí en Chile y las informaciones que manejaba. Él, muy confiado en la capacidad de maniobra de Allende, en su proverbial “muñeca”, se mantuvo en la idea de que no habría golpe y que el Presidente lograría completar su período constitucional de seis años. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Por último, llegué a la meta y aterricé en Frankfurt dos semanas antes del golpe. Ahí tuve una primera experiencia en TV. El 9 de septiembre participé en un programa en que periodistas de distintas nacionalidades comentaban los acontecimientos de sus respectivos países. Me tocó decir un par de cosas preocupantes sobre Chile y, al llegar al final, el conductor me preguntó a boca de jarro si yo creía que los militares darían un golpe y sacarían a Allende del poder. Mi respuesta tajante fue: “Desgraciadamente, sí.” (“Leider, ja” en alemán.) Quedé ante alguna gente que me vio como bien informado. Terminaría viviendo en Alemania Federal hasta octubre de 1982, como ya lo expresé. Fueron años fecundos, sobre todo en lo familiar y en lo intelectual. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En el aspecto familiar, no sólo nacieron dos hijos más, lo que nos trajo inmensa alegría a todos, sino que nuestro grupo creció y adquirió contornos más precisos, formados por casi diez años de vida en familia en un país que no era totalmente nuestro (algo lo era, pues yo descendía de alemanes y Nina y yo había estudiado en el Colegio Alemán de Valparaíso). Vivimos como estudiantes, muy modestamente, cubriendo nuestras necesidades con gran esfuerzo. Pese a ello, logramos viajar por Europa utilizando los medios más baratos, como el camping, y compartir muchos momentos sumamente enriquecedores con nuestros hijos y amigos. Así conocimos Bulgaria, Yugoeslavia, Italia, Francia, España, Gran Bretaña, Holanda, Bélgica y Luxemburgo. Los recuerdos son, al respecto, muy gratos para todos los miembros de la familia que tuvieron estas vivencias. Nunca hemos olvidado lo vivido y aprendido en estos peregrinajes de descanso y, a la vez, de aprendizaje cultural y humano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En el aspecto intelectual logré avanzar mucho, sobre todo en ponerme al día en temas que estaban sufriendo cambios, por causa de las grandes transformaciones históricas de esos años. Me di cuenta de fenómenos profundos acaecidos en la década de los 60, que sólo había percibido a través de las noticias periodísticas mientras estaba absorto en tareas de gobierno o, después, en la de dirigir la red continental de la Agencia Inter Press Service (IPS) como Director Latinoamericano. De un período de más de quince años de actividad política coyuntural, pasé ahora a una larga etapa de reflexión y maduración de casi diez años. Fue un retiro sano y fecundo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;El contacto con el exilio constituyó para nosotros una de&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;las experiencias más enriquecedoras. Conocimos y nos hicimos amigos de muchas familias que, en el Chile anterior a la dictadura, habían estado lejos de nuestro mundo y de nuestras ideas. Sin conocernos habíamos sido adversarios enconados, hasta sentirnos casi enemigos los unos a los otros. Ahora tuvimos la oportunidad de romper estas barreras y experimentamos la grata vivencia de encontrarnos con gente de primera calidad humana y moral. Todo lo que quiso difundir la propaganda de Pinochet y de la derecha, que lo apoyó, quedó al desnudo, en su mentira y perversidad, a través de este contacto tan directo que tuvimos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En estos años maduró también lo esencial de nuestro actuar posterior, incluyendo líneas estratégicas para reconquistar la democracia en Chile. Participé activamente en su formulación, sobre todo en lo que respecta al principio y al método de la no-violencia activa, lo que quedó documentado en numerosos papeles que escribí por esos años, y que culminó con mi libro “La no violencia activa. Camino para conquistar la democracia.” (Está íntegro en línea en la siguiente dirección: http://noviolencia-activa.blogspot.com) También estuve en encuentros y seminarios donde este tema se discutía. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Aparte de la vida en familia, cuatro actividades gruesas marcaron mi vida en esta etapa y coparon todo mi tiempo: primero, mis estudios sobre la Iglesia Católica latinoamericana y su relación con la violencia y la no-violencia activa, con miras a redactar una buena tesis de doctorado; segundo, la actividad docente que realicé en la Universidad de Heidelberg; tercero, la redacción del libro sobre Bernardo Leighton; y cuarto, mi incorporación al Instituto para el Nuevo Chile, INC, en calidad de co-director. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La primera actividad, el estudio de la Iglesia Católica latinoamericana, constituyó mi investigación como cientista político, en el marco de un doctorado. Constituyó un largo proceso, en que llegué a conocer bien a fondo la dimensión política de la Iglesia en América Latina. Me costó en todo caso&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;encontrar un ángulo susceptible de traducirse en una tesis de doctorado de extensión normal. El tema era sencillamente demasiado extenso, virtualmente “oceánico”. Leí cantidades increíbles de material de todo tipo. Finalmente, encontré un derrotero, ayudado por las otras actividades de esta fase de mi vida. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La segunda actividad, traducida en la práctica de docencia en la Universidad de Heidelberg, contribuyó a enriquecer mi formación aún más. Dirigí, durante 18 semestres, un seminario sobre temas latinoamericanos. Este “paseo” me mantuvo en permanente contacto con una realidad que había conocido personalmente durante toda la década anterior, en que realicé 35 viajes por toda América Latina. También hice clases de traducción al castellano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La tercera actividad, el libro sobre Leighton, narrada, como advertí en el capítulo anterior, en la obra misma, me llevó a descubrir el hilo conductor definitivo de mi trabajo de doctorado y, de paso, me permitió escribir más tarde mi segundo libro, esta vez sobre el tema de la no-violencia activa, y a darle un vuelco completo a mi primera investigación. Fue, en verdad, mi contacto con la persona de Bernardo Leighton, con su conducta y su modo de enfrentar la vida y la política, la circunstancia que produjo el vuelco necesario. Su desarrollo se produjo durante la etapa en que trabajé en el Instituto para el Nuevo Chile (INC) en Holanda. Tuve en esa época tiempo y tranquilidad suficientes para investigar, escribir y meditar desde ángulos más relacionados con la situación en Chile de lo que había podido hacer en Heidelberg. En un diario de vida, quizá demasiado&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;denso, quedó registrado todo este proceso.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;La cuarta actividad, mi incorporación al INC como co-director, me dio un trabajo estable por los diez años siguientes de mi vida. Se lo debo a Jorge Arrate y Carlos Parra, que tomaron la decisión de ofrecerme esta posibilidad, y a los holandeses, que financiaron el proyecto y me apoyaron siempre. Fue una actividad extremadamente enriquecedora y creativa, con aportes logrados colectivamente por consenso sobre nuevas perspectivas para la acción en el Chile post-dictatorial.&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES-CL"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoBlockText" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-indent: 0in; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-weight: normal;font-size:12;" lang="ES-CL" &gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Mirado en su conjunto, el exilio chileno tuvo algunas peculiaridades importantes. Desde luego, no fue parejo el peso del mismo en todas partes. Se destacaron algunos grupos. En la izquierda, el Partido Comunista fue el más orgánico y poderoso. Contó, por cierto, con la solidaridad de todo el mundo socialista, pero destacando, particularmente, el apoyo de Moscú y Berlín Oriental en Europa y de La Habana en América Latina. Eso, en tiempos de guerra fría, equivalía a contar con una parte poderosa del planeta a su favor, prestando ayudas concretas de todo tipo. Los otros partidos de la UP dependieron en parte, igualmente, de este respaldo durante mucho tiempo, lo que quizás les restó autonomía en sus acciones en el exterior. Pero hubo contrapartidas, situadas en otros lugares. En Europa hubo dos polos importantes y varios más que también tuvieron presencia. Los más notorios terminaron siendo el grupo creado por Bernardo Leighton, Julio Silva Solar, José Antonio Viera-Gallo y Esteban Tomic en torno a CHILE-AMERICA, revista editada en Roma y que se publicó ininterrumpidamente durante diez años, y el grupo del INC, establecido en Holanda, en el que, como ya indiqué, participé activamente. En París también se hicieron actividades relevantes en torno a un Instituto que dirigió el padre Gonzalo Arroyo, S.J., y algo más tarde, en la España de Felipe González, se formaron igualmente algunos grupos significativos en Madrid y Barcelona. En América Latina sobresalió el grupo de Caracas, que lideró durante mucho tiempo Aniceto Rodríguez y que contó con la participación de personajes como Renán Fuentealba, Carlos Matus, Claudio Huepe, José Cademártori, Jaime Castillo, Sergio Bitar y muchos más.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En su contenido, el debate llevado a cabo fuera de Chile fue, probablemente, más rico y amplio que el realizado dentro del país. Tuvo, quizá, la desventaja de ser un poco académico y más frío que el interno, pero siempre se benefició del contacto directo con realidades más amplias que estaban a su alcance. En Europa, por ejemplo, el conocimiento directo del fenómeno que se conoció con el nombre de eurocomunismo, el estudio de la obra de Gramsci y la amistad trabada con grandes líderes socialdemócratas, fueron hechos que influyeron poderosamente en el proceso profundo de revisión que hicieron los socialistas chilenos y que derivó en la práctica en una nueva postura,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;alejada de lo que había sido la teoría y la praxis de los años 60 y comienzo de los 70. Viví muy de cerca el proceso evolutivo y el aporte que hizo Jorge Arrate al respecto. Se trató sin duda de un esfuerzo admirable, valiente&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;y fecundo, pero a veces con dolores, como el parto de una criatura. En su profundo libro “La fuerza democrática de la idea socialista” plasmó este proceso con prosa brillante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;En Chile, entretanto, la dictadura se fue afianzando de a poco, sostenida en parte por sectores altos y medios de la población, pero también -¡muy importante!- por el decisivo apoyo de la fuerza. Poco a poco la oposición comprendió la&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;magnitud de lo sucedido y se persuadió, por fin, de que la lucha por recuperar la democracia sería larga y compleja. Pinochet se erigió en el jefe del conjunto de las fuerzas en el poder, desplazando a sus pares a un papel importante, pero secundario.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;El caso más dramático fue el del General Leigh, de la Fuerza Aérea. No vaciló en sacarlo de la Junta Militar cuando llegó a la convicción de que su presencia le molestaba demasiado.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;La señal hacia los demás miembros del gobierno militar fue potente y bastó para asegurar su dominio político hasta 1990, cuando tuvo que entregar el mando de la nación por una decisión soberana del pueblo, tomada en el plebiscito del 5 de octubre de 1988. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;El exilio chileno tuvo, en lo grueso, una duración de diez años. El retorno fue siendo autorizado desde 1983, a través de sendas listas. Me tocó vivir de cerca este fenómeno con los miembros del INC. Salvo los casos de Jorge Arrate, que fue el último autorizado para retornar, y de Jorge Tapia, que fue el penúltimo, los demás llegaron a trabajar a Chile poco tiempo después de mi propio regreso. Juntos instalamos el INC en Santiago, debidamente camuflado, claro está, y comenzamos a tomar iniciativas con miras al futuro chileno. Fueron de variada índole. Creo que la más trascendente fue la serie de cuatro Escuelas de Verano que hicimos en Mendoza. Ellas contribuyeron, como pocos eventos, entre los muchos que se hicieron, a crear la atmósfera humana del entendimiento que llevó a la postre a la Concertación. Entre todos los asistentes quedaron recuerdos imborrables. Dos ejemplos, entre innumerables que podría narrar, los proporcionan la viuda de Salvador Allende, la señora Hortensia Bussi, doña Techa, y el pintor Nemesio Antúnez. La primera asistió a la última Escuela que se hizo en Mendoza y quedó fascinada.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Fue tanto su entusiasmo que llegó a decirme que si ella hubiese tenido una idea clara de cómo iban a ser estos encuentros no se habría perdido uno solo. Participó activamente y, al finalizar el evento, se fue contenta, animada con lo que había vivido. Nemesio Antúnez vivió una experiencia única que tampoco olvidó y que lo motivó a pintar el afiche de la Escuela del año siguiente. En una noche cálida de enero, ya tarde, en plena calle principal de Mendoza, un grupo alegre de participantes decidió jugar a que había democracia en Chile y organizó una parodia de elecciones presidenciales. El candidato triunfante fue Antúnez, quien, medio en serio, medio en broma, hizo un discurso que terminó emocionando a la concurrencia. Hizo como que gobernaba y nombró un gabinete ministerial. Por último, habló con la policía mendocina para pedirle excusas por la algarabía de los manifestantes, que había ido en aumento a medida que la parodia avanzaba y se convertía en una verdadera fiesta. El jefe policial lo tranquilizó diciéndole que él y los que lo acompañaban esa noche estaban encantados de lo que estaban viendo, que era sano lo que hacían y que siguieran adelante sin preocuparse. Este contraste con lo que se vivía en Chile en esos mismos días (de nuevo se había decretado estado de sitio)&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;impresionó mucho a todos los que vivimos estos momentos. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;Los casi diez años pasados en Europa estuvieron, en suma, marcados por varias realidades sobrepuestas. Predominó, creo, el estudio, la reflexión, el diálogo, la búsqueda. Pero también se consolidó la familia, que además creció, en una atmósfera de amor y libertad, mientras convivíamos con chilenos exiliados que nos mostraban otros horizontes de un modo sereno y fuera de toda confrontación. Pienso hoy que fue una experiencia irrepetible, a lo menos para toda nuestra generación. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;El grupo de Heidelberg, por su parte, tuvo el privilegio de recibir una considerable cantidad de visitas ilustres. En efecto, Radomiro Tomic, Gabriel Valdés, Claudio Huepe, José Miguel Insulza, Andrés Zaldivar, Jaime Castillo, Manuel Sanhueza, Gustavo Lagos, Monseñor Carlos Oviedo, Jorge Arrate, entre otros, llegaron a vernos y a dialogar con todos sobre lo que sucedía en Chile. Algunos de ellos estuvieron más de una vez. Otros, como Eduardo Frei Montalva, Patricio Aylwin, Rafael Moreno y Bernardo Leighton, estuvieron al alcance nuestro viajando a Bonn o, también, a Italia en el caso de este último. Un momento inolvidable en su dramatismo fue la noticia del atentado en contra suya y de su esposa. El sentimiento de impotencia e indignación ante el hecho consumado, a la vez que el alivio experimentado cuando vimos que no sólo habían salvado milagrosamente con vida del atentado, sino que se recuperaban de a poco, nos movió a buscar un momento para ir a verlos a Italia. Con Ricardo Hormazábal, que vivía en Bonn hicimos el viaje en su auto, un escarabajo de la Volkswagen, que él había bautizado como “el dragón”. Fue emocionante ver a los Leighton enfrentando las secuelas de la agresión, con una gran paz interior. En aquella ocasión estuvimos también con Patricio Aylwin, que estaba muy conmovido con lo sucedido. Él era en ese momento el Presidente de la DC, había tenido fuertes diferencias políticas con Leighton, pero ahora solidarizaba y acompañaba a su camarada y a su esposa en el difícil momento que enfrentaban. Noble gesto, que los esposos, todavía visiblemente afectados físicamente por el intento de asesinarlos, agradecieron efusivamente. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0in 27pt 0.0001pt 9pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style="font-size:100%;"&gt;    &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="" lang="ES-CL"&gt;He omitido muchos detalles. Algunos de ellos aparecerán en capítulos posteriores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-2439257385262348949?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/2439257385262348949/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=2439257385262348949' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/2439257385262348949'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/2439257385262348949'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/12/capitulo-viii_22.html' title='CAPITULO  VIII'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-7910684819175238645</id><published>2008-01-07T01:00:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T18:52:55.010-08:00</updated><title type='text'>CAPITULO IX</title><content type='html'>&lt;p style="text-align: center;" class="MsoNormal"&gt;RETORNO A CHILE&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Volver a Chile fue una empresa mayor para un grupo tan grande, como habíamos llegado a ser. Nuestra familia, que se componía de siete miembros al arribar a Alemania, había llegado a nueve con el nacimiento de Catalina y Esteban (Sofía, la octava hija, vino al mundo un año después de nuestro retorno a Chile). Los cinco hijos con que viajamos a ese país habían vivido allí más de nueve años, lo que los marcó muy profundamente. Algunos ya eran niños bastante crecidos al producirse el regreso. Dos de ellos dejaron “pololos” tras de sí (en Venezuela se les dice “novios” y en Alemania “amigos”), lo que hizo dolorosa la separación y el alejamiento por tiempo indefinido. Al despedirse pensaron que la relación continuaría, lo que no sucedió. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La familia y los amigos nos esperaron en el aeropuerto de Santiago con bullicio y afecto. Fue simpático ver a Ricardo Hormazábal y Edgardo Riveros (el Chuncho, como le decíamos) entre los que nos esperaban. El primero llegaría a ser senador y Presidente de la DC en los años 90, mientras el segundo fue diputado y, después, Subsecretario del Ministerio Secretaría General de la Presidencia. Por su parte, los parientes habían contratado un bus para viajar todos juntos a Santiago y para asegurar un cómodo traslado a Viña. Habían decidido también parar a almorzar a mitad de camino y probar los sabores chilenos de una sola vez. Fue todo muy emocionante e inolvidable.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;El Chile que encontramos fue para todos un verdadero acontecimiento: era otro país, muy diferente en su alma al que habíamos dejado en 1973. La dictadura había logrado cambiar muchas cosas y la población tenía ahora otra mentalidad. En cierta forma, encontramos varios países en un solo territorio. Por un lado, había un sector pobre que había crecido extraordinariamente y, por otro, las capas medias tampoco eran las mismas. Un grupo había ascendido, estaba feliz y apoyaba con todo su ser al régimen, mientras otro se había proletarizado en forma extrema, radicalizándose también en sus posiciones políticas. Se caminaba a todo vapor hacia una sociedad materialista de consumo. Actitudes fuertemente individualistas, culturalmente predominantes entonces, se enfrentaban, eso sí, a generosas conductas solidarias. Una red de Organizaciones No Gubernamentales, las famosas ONGs, articulaban parte de estas energías positivas. Representaban espacios ganados por opositores a la dictadura. Interesante fue, así, comprobar que había resistencia política, más silenciosa que bulliciosa, al régimen y que ésta crecía cada vez más. Antes de cumplirse un año de nuestra llegada se pasó a la agitación abierta. Preocupante, a la vez, fue ver que se organizaban grupos armados para combatir la dictadura, sobre todo a partir de una decisión que en ese sentido tomó el Partido Comunista en septiembre de 1980 y que comunicó al mundo pocos días antes del plebiscito del 11 de septiembre, convocado para aprobar o rechazar el proyecto de Constitución propuesto por Pinochet.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Por razones de seguridad para mi familia, nos instalamos a vivir todos en Viña del Mar, en una casa vieja, pero amplia, en que habitaban mis suegros. Por mi trabajo en la capital, al comienzo, me alojé en la casa de una tía de mi esposa, pero, debido a su lejanía de mi oficina, terminé viviendo, entre lunes y viernes, en un hotel en Santiago, cerca del trabajo. Sin embargo, después que un policía civil preguntó por mi, opté por viajar diariamente a la capital, durmiendo así todas las noches en la casa de Viña del Mar. Era sacrificado, pero más seguro. Me permitía, además, ver todos los días a mi esposa y a los hijos. Creo que esta solución valió la pena. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Mi trabajo se concentró al comienzo en instalar el Instituto para el Nuevo Chile, INC, en Santiago. Bastó la llegada en 1983 de algunos de sus miembros, autorizados a regresar de su exilio en Holanda, para que este objetivo tomara cuerpo con rapidez. Comenzamos formalmente con una reunión-almuerzo a la que invitamos a los muchos amigos que habíamos hecho cuando trabajábamos en Holanda. Ahí les preguntamos derechamente si creían que tenía espacio y justificación la presencia del INC en Chile. La respuesta de cada uno de los comensales fue la misma: unánimemente opinaron que&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;había lugar y fundamento para ello. Esto nos estimuló mucho y nos decidimos a actuar en consecuencia. Manos a la obra fue la consigna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Arrendamos una oficina en pleno centro de la ciudad, en la calle San Antonio, cerca de la Plaza de Armas, y desde ahí comenzamos a operar. Junto con seminarios y talleres de trabajo, la empresa más hermosa y de largo alcance, repito, estuvo constituida por las cuatro Escuelas de Verano que organizamos en Mendoza, Argentina, continuadoras de las tres que habíamos logrado llevar a cabo en Rótterdam. Cada una de ellas fue un acontecimiento de gran jerarquía política y cultural. Fue lejos nuestro mayor aporte al nuevo Chile que intentamos construir. Debo decir aquí que ha pasado el tiempo y todavía escucho ecos de esa labor, donde todos quienes participaron en ella la recuerdan como algo que los marcó profundamente, aumentando siempre el grado de compromiso con la democracia a conquistar y el respeto a los derechos humanos a alcanzar. Si en algún momento se creó algo así como una mística concertacionista, eso sucedió en estas Escuelas de Verano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Los casi ocho años que viví en Chile desde Octubre de 1982 hasta julio de 1990, cuando volví a Alemania, fueron de intensa lucha por la democracia en todo el país. Al comienzo jugamos la carta de presionar desde la base social, sin violencia, para que cayera la dictadura. Pensábamos que era posible precipitar su derrumbe político y su salida de la escena. Fue la estrategia de la movilización social, cuyas primeras formulaciones fueron obra de Jaime Castillo Velasco. El documento más notable que él redactó al respecto fue hecho suyo por la DC y se llamó “Una patria para todos”. Cuando pasó el tiempo y lo calculado no sucedió, terminamos aceptando las reglas puestas por Pinochet en la Constitución de 1980 y lo derrotamos en su propia cancha, en forma inesperada para él y, en parte, también para muchos de nosotros. Pero, hay que decirlo, el precio fue enorme, pues heredamos una institucionalidad “amarrada” y blindada que en gran medida aceptamos sin juicio crítico claro. Sin embargo, es difícil hoy imaginar otro camino que hubiese puesto fin a la dictadura en menor tiempo, o en el mismo plazo que el logrado en definitiva. Más bien,&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;parece altamente plausible que otras vías, violentas por ejemplo, hubiesen prolongado la dictadura pinochetista, con o sin Pinochet, por mucho tiempo más. El costo habría sido claramente mayor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Desde el INC contribuimos fuertemente a este resultado, con acciones en todo el país destinadas a capacitar gente que trabajara primero en las inscripciones electorales y después en el control minucioso del plebiscito. Esto fue clave. El “NO” triunfó porque se trabajó con gran eficacia para ejercer ese control. Hubo apoderados del NO en cada mesa y un sistema de recuento paralelo. Tener éxito fue algo muy emocionante, porque significó derrotar al dictador de un modo tan contundente, que se vio obligado a reconocerlo y a sujetarse a las consecuencias. Puso de relieve, además, de que existía en Chile una alternativa concreta y eficiente, capaz de derrotar a una dictadura que proclamaba la incapacidad de los políticos para hacerse cargo del país. Pinochet debió entregar el poder, como se sabe, un año y medio después de este suceso. No estaba en sus planes hacerlo, pero había caído derrotado dentro de las propias normas impuestas por él, de modo que no pudo al final desconocer el triunfo de la oposición y el hecho de que así ésta había ganado la primera opción para alcanzar la Presidencia de la República en las elecciones presidenciales que se llevarían a cabo el 14 de Diciembre de 1989. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Decía al comenzar este capítulo que llegamos a un Chile diferente. En lo político, el cambio era notorio. Una circunstancia fue demasiado visible: había fallecido Eduardo Frei Montalva, cuyo liderazgo opositor se había afianzado a partir del plebiscito de 1980, cuando él encabezó la campaña por la opción de rechazo al texto propuesto por el régimen. En un memorable discurso (¡otro más!) en el Teatro Caupolicán de Santiago, con gran firmeza y coraje cívico, llamó a votar “NO”. Su desaparición dejó un vacío en el momento en que más se necesitaba. Ya hablaremos de las circunstancias de su muerte. Por ahora, baste decir que todo apunta a un asesinato cuidadosamente planificado.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Hay que añadir aquí otra desaparición dolorosa y que dejó un vacío. Muy joven, a los 42 años, había fallecido también Claudio Orrego Vicuña, luchador político incansable y prolífico ensayista político. Su deceso se produjo tres meses después del de Frei, lo que implicó, para la DC, ser doblemente golpeada en muy poco tiempo por dos pérdidas irreparables. Aunque ninguna tan grande como la de Frei, la ausencia de Claudio también sacudió a la DC. A mí, personalmente, me dolió como si se hubiese ido un hermano. Habíamos sido buenos amigos y camaradas del mismo partido. Habíamos compartido experiencias juntos en numerosas ocasiones. Nos teníamos afecto mutuo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Para rematar este cuadro, Andrés Zaldivar, que encabezaba a la DC en 1980, fue condenado a vivir en el exilio por varios años por decisión administrativa del régimen. Se instaló en Madrid y realizó una acción intensa de lucha contra el régimen de Pinochet.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;En lo económico-social, Chile había caído en una crisis mayor, que se tradujo en una caída brutal del crecimiento (cerca del 15% en un solo año, 1982) y que llevó en poco tiempo la cesantía a niveles que superaban el 30%. Aumentó la pobreza y la miseria. La cantidad de gente recorriendo las casas pidiendo comida fue un efecto visible que impresionó fuertemente a mis hijos. Se conmovían y buscaban la manera de mitigar esos males, con un pan o algo más, que entregaban muchas veces sin decirle nada a nadie en la casa. Su sentido de justicia se fue desarrollando en este contexto. Siempre los apoyamos, con mi esposa, en esta actitud solidaria, porque compartíamos el dolor y sufrimiento que se había instalado en la sociedad chilena por esos días, a la vez que sentíamos un secreto orgullo de tener hijos generosos y sensibles.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Aparte de mi trabajo en el INC, me vinculé con el Instituto Chileno de Estudios Humanísticos, ICHEH. En él trabajaba, en ese momento, un equipo compuesto por Jaime Castillo, Francisco Cumplido, Eduardo Palma, Marco Antonio Rocca, Carlos Eduardo Mena, Ernesto Moreno, Jorge Rodríguez, Gutenberg Martínez, Mario Fernández, Sergio Tobar y algunos más. Muchos de ellos eran amigos desde que había ingresado a la política por allá por los años 50. Allí encontré el espacio para realizar algunas investigaciones. La mejor lograda y más exitosa fue la que se tradujo en mi libro “La no violencia activa. Camino para conquistar la democracia”, que escribí en 1983 y se publicó al año siguiente. El manuscrito final lo redacté en 30 días, encerrado en una casa que me prestaron en Cartagena. (En Internet se puede leer el texto completo en http://noviolencia-activa.blogspot.com).&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;Otro contacto que hice apenas llegué a Chile fue con la revista Análisis. El objetivo era plantear una idea respecto al libro escrito por mí sobre Bernardo Leighton. El texto estaba en manos de la censura, que era obligatoria para todo libro a publicar dentro de Chile, y parecía estar claramente cuestionado y prohibido de salir. Como no estaba dispuesto a quedarme sin hacer nada, se me ocurrió plantearle al Director de Análisis, Juan Pablo Cárdenas, la idea de sacar el libro en formato de revista, como número especial, aprovechando que la dictadura no censuraba la prensa escrita en ese momento. Además, se acercaba la Navidad y podíamos aprovechar la circunstancia para lanzarlo a la calle cerca de esa fecha. No hubo demasiadas consultas. La idea gustó, fue aprobada y nos pusimos manos a la obra. El resultado fue fantástico. Apareció en los kioscos de todo Chile el 15 de Diciembre. Se agotó la edición de 8.000 ejemplares en pocos días. Fue un best seller sin que alguien se diera cuenta cabal de ello. Cualquier libro con esa venta habría sido calificado de tal, o sea, como un gran éxito editorial. En el jardín de la casa en que funcionaba la revista hicimos un discreto lanzamiento de lo publicado, al que asistieron, comenzando por Bernardo Leighton y la señora Anita, personas de la talla de Radomiro Tomic, Tomás Reyes y muchos más. Yo asistí acompañado de Nina María, mi esposa, y de mi madre. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;A raíz de esta exitosa operación recibí la oferta, que acepté, de convertirme en editor de números especiales de la revista. Logré, no sin dificultades, elaborar varios que salieron a la luz pública a medida que se producían. En septiembre de 1983 publiqué una serie de tres fascículos conmemorando los diez años de la muerte de Salvador Allende. Lo más resaltante fue, para mí, publicar la primera entrevista aparecida en Chile desde el golpe de 1973 a la viuda de Allende, doña Tencha. Se la hice en París y logré que hablara de todo, con mucha precisión y empatía. Hasta hoy siento satisfacción por ese resultado, porque pudo mostrar a un ser humano de gran sensibilidad y, a la vez, sereno, que juzgaba los hechos con sabiduría. Sus denuncias no irradiaban odiosidad. Desde entonces le guardé especial afecto a esta mujer que fue Primera Dama durante el gobierno de Allende y que lo siguió siendo con gran dignidad hasta el final de su vida pública. Lamentablemente los años han afectado su salud y ya no sale de su casa. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="text-align: justify;" class="MsoNormal"&gt;La oposición a Pinochet fue tomando forma en esta etapa. Después de un protagonismo de las organizaciones sociales, que encabezaron protestas capaces de poner en jaque a Pinochet, los partidos políticos volvieron a tomar la palabra y a rearticularse. A la cabeza se situó con claridad la DC. Bajo la conducción firme de Gabriel Valdés, recuperó liderazgo y compromiso democrático. Su alejamiento del país por más de diez años para trabajar en las Naciones Unidas como Subsecretario General encargado del Programa de Naciones para el Desarrollo, le sirvió a Valdés para acrecentar su conocimiento del mundo real en que vivíamos y ver con claridad las grandes tendencias hacia donde se movía la humanidad. Mantuve una intensa correspondencia con él durante esos años, que guardo como un gran tesoro de ideas y experiencias que me transmitía sin censura alguna. Ahora, por fin en Chile, fue rápidamente reclamado para conducir el PDC. Había influido en esto Frei, quien lo había impulsado a dar este paso. Fui testigo directo, junto con Mariano Fernández, de una conversación, sostenida en Bonn, en la que Frei le dijo directamente que él era el único que podría asumir esta tarea. Dijo que había sondeado a otros, pero que nadie quería en ese momento asumir esa tarea. Dijo también algo que, a la luz de lo sucedido después con su muerte, resulta emocionante. Contó que se iba a operar de una hernia al hiato y que, tan pronto se mejorara, volvería a la política y que apoyaría sin reservas a Gabriel Valdés. Circunstancias que cada vez van quedando más claras, impidieron este propósito. Le oí varias veces a Valdés y a Leighton expresar la misma idea: “¡cuánta falta nos hace Frei!”&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;!--[if !supportEmptyParas]--&gt; &lt;!--[endif]--&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style=";font-family:&amp;quot;;font-size:12;"  &gt;La gestión de Valdés, durante casi cinco años a cargo del PDC, merece algún comentario. No se puede pensar el fin del régimen dictatorial sin su acción política destinada a obtener ese resultado. Aunque no haya sido, por cierto, el único factor, fue muy importante su conducción partidaria, pues puso a la DC de nuevo en la cresta de la ola. Se acabó con él hasta el último atisbo de vacilación y hasta pasividad que siempre algunos mostraron. Hasta algunos días de cárcel le costó a Valdés su inclaudicable lucha contra la dictadura. Personalmente, creo que mereció ser Presidente de la República, pero no se manejó bien para llegar a serlo. En todo caso, fue brillante senador por 16 años, Presidente del Senado por ocho años y, finalmente, embajador de Chile en Italia. Hablaré más de él en capítulos posteriores.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;    &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-7910684819175238645?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/7910684819175238645/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=7910684819175238645' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/7910684819175238645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/7910684819175238645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2007/12/capitulo-ix.html' title='CAPITULO IX'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4812425477315309265.post-6168891967862436674</id><published>2008-01-05T12:33:00.000-08:00</published><updated>2008-01-06T18:59:11.102-08:00</updated><title type='text'>FIN DE LA PRIMERA PARTE</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Leyendo los apuntes escritos después del último capítulo publicado (el IX), he llegado a la conclusión de que forman parte, en su conjunto, de un todo algo diferente y hasta más delicado en su contenido. Por eso, he decidido dejar hasta aquí este trabajo y tratar, en los meses venideros, de preparar mejor la segunda parte. Allí contaré la experiencia de haber sido embajador de Chile en Venezuela, ante los presidentes Rafael Caldera y Hugo Chávez, en una etapa histórica muy especial de ese gran país. Después contaré mi experiencia de cuatro años a cargo del Sistema Económico Latinoamericano, SELA, en que se me dio la oportunidad de conocer personalmente a Jefes de Estado de varios países latinoamericanos, entre los que destacan Chávez y Castro, por las razones que en su momento explicaré en detalle. La segunda parte concluirá, en lo referente a mi trayectoria personal, con un retrato del Chile que encontré al retornar de nuevo después de casi 14 años de ausencia. Agregaré un capítulo casi exclusivamente dedicado a contar anécdotas vividas que, tal vez, termine siendo el más entretenido y variado; más un capítulo con el retrato, bosquejado solamente, de personajes famosos, que llegué a conocer y tratar con mayor o menor intensidad, según cada circunstancia. A los fieles lectores no les digo adiós, sino un muy afectuoso hasta pronto. Avisaré oportunamente cuando vaya a publicar, por capítulos, igual que hasta ahora, la segunda parte de estas memorias "politiqueras".&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4812425477315309265-6168891967862436674?l=memoriasdeottoboye.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/feeds/6168891967862436674/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4812425477315309265&amp;postID=6168891967862436674' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/6168891967862436674'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4812425477315309265/posts/default/6168891967862436674'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://memoriasdeottoboye.blogspot.com/2008/01/fin-de-la-primera-parte.html' title='FIN DE LA PRIMERA PARTE'/><author><name>Otto Boye</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03136054090151727128</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://bp1.blogger.com/_lYRugpxkpdc/R9gp8YNGsmI/AAAAAAAAAA8/wpbaEMkEwW4/S220/Tito.JPG'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
